Los medicamentos caducados representan un riesgo para la salud que va más allá de su simple ineficacia; la ingesta puede ser peligrosa y su desecho incorrecto contamina.
En la mayoría de los hogares mexicanos existe un botiquín donde se guardan medicamentos para uso frecuente y material de primeros auxilios. Sin embargo, es raro que se revise con periodicidad el estado y la fecha de caducidad de estos productos.
Es fundamental conocer los riesgos que implica consumir medicamentos caducados, pues esta práctica puede tener consecuencias serias.
Al igual que ocurre con los alimentos, todos los fármacos tienen una fecha límite de uso que el fabricante garantiza.
Esta fecha, indicada en el envase normalmente con un símbolo de reloj de arena y el formato mes/año (MM/AA o MM/AAAA), marca el punto en el que el medicamento conserva plenamente su eficacia. Es decir, después de ese periodo, no hay garantía de que el fármaco cumpla su función terapéutica.
El peligro de la ineficacia y las reacciones adversas
Consumir medicamentos caducados acarrea diversos peligros para la salud. El riesgo más común y directo es la pérdida de efectividad. Cuando un fármaco pierde su potencia, el tratamiento deja de ser funcional, lo que puede resultar en la progresión de una enfermedad o en el retraso de la recuperación.
Esto es especialmente peligroso en el caso de antibióticos o medicamentos para tratar condiciones crónicas.
Además de la ineficacia, la preocupación se intensifica debido a la posibilidad de que ocurran reacciones adversas inesperadas. Con el tiempo, los componentes químicos de los fármacos se degradan. Esta degradación puede transformar el compuesto original en sustancias químicas nuevas o tóxicas.
Algunas de estas reacciones adversas pueden ser potencialmente graves, poniendo en serio riesgo la salud del paciente.
Por esta razón, los profesionales sanitarios son enfáticos al advertir que nunca debe utilizarse ningún tipo de medicamentos caducados, sin importar su aspecto físico ni si la persona lo ha consumido previamente sin notar problemas.
Por qué no debes guardar medicamentos caducados
La recomendación principal para evitar los riesgos asociados a los medicamentos caducados es la revisión periódica del botiquín familiar. Mantener fármacos vencidos en casa incrementa la posibilidad de una ingesta accidental o desesperada en caso de emergencia.
La degradación de los principios activos es un proceso gradual e invisible. Es decir, aunque un medicamento parezca inalterado por fuera, sus componentes internos ya no funcionan o, peor aún, han mutado. Por ello, la fecha de caducidad debe ser tomada como una línea infranqueable para el consumo.
Si una persona consume medicamentos caducados, no solo corre el riesgo de no tratar adecuadamente su afección, sino que también podría estar introduciendo toxinas en su organismo. La seguridad y eficacia de un fármaco solo están garantizadas hasta la fecha límite establecida por el fabricante.
Desecha los medicamentos caducados de forma correcta
Una vez identificados los medicamentos caducados, es crucial saber cómo deshacerse de ellos de manera segura y responsable. Desechar los fármacos en la basura doméstica o arrojarlos por el desagüe o el inodoro no es una opción segura.
La práctica de tirar medicamentos caducados al medio ambiente puede provocar la contaminación de suelos y aguas. Esto, a su vez, afecta negativamente a los ecosistemas y, finalmente, regresa a la cadena alimenticia, impactando la salud pública y animal.
La forma correcta de desechar los medicamentos caducados en México, según las indicaciones de las autoridades sanitarias y organismos internacionales como la farmacéutica española SIGRE, es llevarlos al punto de recolección señalado.
Estos puntos, a menudo ubicados en farmacias, garantizan que los fármacos y sus envases (incluyendo el prospecto) reciban un tratamiento adecuado y responsable. Finalmente, se recomienda evitar la automedicación en todo momento.
