Amigo de Dulce acusa a hija de intentar aventarla de las escaleras

Amigo de Dulce acusa a hija de intentar aventarla de las escaleras

La vida de Dulce, una de las voces más emblemáticas de la música mexicana, ha estado llena de éxitos, admiración y amor del público. Sin embargo, recientemente, con su fallecimiento a los 69 años, salieron a la luz aspectos más oscuros de su vida personal que sorprendieron a muchos. En una reciente entrevista para el canal de YouTube del periodista Javier Ceriani, su amigo cercano Francisco Cantú reveló detalles perturbadores sobre la relación de la cantante con su única hija, Romina Mírcoli. Esta relación estuvo marcada por un control extremo, manipulación y episodios de violencia, lo que transformó la vida de Dulce en un verdadero infierno.

Un pasado marcado por el control y la violencia

Según las declaraciones de Cantú, quien fue amigo cercano de Dulce, la cantante vivió momentos muy difíciles en los últimos años de su vida, debido al comportamiento de su hija Romina. En un incidente particularmente alarmante, Francisco contó que Romina intentó empujar a su madre por las escaleras de su casa en Monterrey, durante un viaje en el que Dulce participaba en el show GranDiosas. “Romina intentó aventarla por la escalera de la casa; eso es algo muy serio que nos contó en confianza a mí y a mi hermana Rosy”, dijo Cantú, revelando la magnitud del conflicto.

El control financiero y el aislamiento

El control que Romina ejerció sobre su madre no se limitó solo a su vida emocional, sino que también afectó la parte económica. Cantú mencionó que Romina prohibió cualquier tipo de relación entre Dulce y él, especialmente en relación a un proyecto de maquillaje que la cantante estaba a punto de lanzar. «Dulce me dijo que tenía miedo de seguir con lo del maquillaje porque su hija le había prohibido cualquier tipo de cosa que estuviera relacionada conmigo», comentó el amigo de la artista, negando cualquier intento de aprovecharse de la fortuna de Dulce.

Manipulación a través del nieto

Otro punto de tensión en la relación fue el uso de su nieto como herramienta de manipulación. Según Cantú, Romina bloqueaba cualquier posibilidad de que Dulce pudiera ver a su nieto si no accedía a darle dinero. La misma cantante habría confesado a su amigo: «A mi hija le abrí un restaurante, estudió para lo otro y nunca sirvió para nada, nomás para estarme explotando». Esta acusación reveló la explotación de la artista por parte de su hija, que utilizaba su vínculo familiar para obtener ventajas económicas.

El oscuro interés por la herencia

El amigo de Dulce también explicó que Romina parecía tener un interés principal en mantener intactos los ingresos de su madre, con la finalidad de asegurar una mayor herencia. «Lo que quería era que los números que tenía Dulce no bajaran para ahorita tener más herencia», reveló Cantú, mostrando cómo la situación se convirtió en una lucha por el dinero y la propiedad de la cantante.

La vida de Romina después de la muerte de Dulce

Tras el fallecimiento de Dulce, la figura de Romina ha estado bajo el ojo público, especialmente después de un breve video en el que se la vio en el estacionamiento de la Basílica de Guadalupe, tras la misa de cenizas de su madre. Aunque prometió hablar con los medios en los días siguientes, hasta ahora Romina no ha hecho ninguna declaración pública sobre las acusaciones de su madre ni sobre los conflictos familiares que han salido a la luz.

Romina, de 37 años, ahora vive en Monterrey, dedicándose al cuidado y paseo de perros, un giro en su vida laboral que contrasta con los intentos previos de Dulce de brindarle oportunidades, como el restaurante que abrió para ella, el cual no prosperó. El amigo de la cantante destacó cómo estos intentos de apoyo fueron en vano, ya que Romina parece haber hecho un uso egoísta de las oportunidades brindadas.

El legado de Dulce y las tensiones familiares

La muerte de Dulce ha dejado un vacío en la música mexicana, pero también ha sacado a la luz las tensiones familiares que marcaron sus últimos años. El estrés constante al que la cantante estuvo sometida debido a las acciones de su hija afectó profundamente su bienestar emocional. “No somos trepadores ni queremos estos reflectores para ganar dinero, simplemente se nos hace injusto lo que hacía Romina y el infierno que Dulce vivía”, concluyó Cantú, quien aún lamenta la difícil situación por la que pasó su amiga.


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