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Uigures: ¿Quiénes son y por qué el mundo acusa a China de querer exterminarlos?

Uigures: ¿Quiénes son y por qué el mundo acusa a China de querer exterminarlos?

Uigures: ¿Quiénes son y por qué el mundo acusa a China de querer exterminarlos?

Para muchas voces, China desarrolla un genocidio contra la minoría musulmana uigur, etnia ancestral de la región de Xinjiang cuyo presunto extermino se compara con el Holocausto.

Por Raúl Luna

25/02/2021 09:48

La minoría musulmana uigur es una etnia nativa de la región de Xinjiang, una zona autónoma  al noroeste de China que es conocida por ser la más grande del país y próspera en producción de algodón, pero está prácticamente desierta.

En Xinjiang viven cerca de 12 millones de uigures, la mayoría de ellos musulmanes, lo que quiere decir que profesan el Islam como religión, y aunque ser musulmán no significa ser extremista o fundamentalista, la discriminación contra ellos ha ido en aumento a medida que la región se ha desarrollado.

En las últimas décadas, la migración masiva de chinos Han, el grupo étnico mayoritario en China, ha alentado la desaparición de las costumbres y tradiciones del pueblo uigur en esa zona. ¿Por qué? Quizás el racismo y la discriminación, pero sería necesario ser especialistas en el tema para hacer una afirmación como esa.

Las críticas contra China

Lo importante es que China, el país que según expertos se convertirá en la máxima potencia económica en el mundo antes del final de esta década, está siendo acusada de capturar y enviar a al menos un millón de uigures a lugares que el gobierno llama “campos de reeducación”.

Aunque el gobierno chino refiere que su objetivo con estos campos en Xinjiang es eliminar el extremismo islámico e inculcar las costumbres y valores chinos, desde 2019 ha habido supuestas filtraciones que denuncian terribles violaciones a los derechos humanos que incluyen abuso sexual, ejecuciones, labores forzadas y estirilizaciones forzadas.

Imagen satelital de un campo de reeducación en Xinjiang.

El fenómeno ha escalado al punto de que Estados Unidos, Canadá y grupos internacionales de derechos humanos han etiquetado oficialmente los actos de China como un genocidio, es decir, un exterminio étnico contra los uigures por motivos de raza, religión y cultura ¿A qué suena eso?

Los uigur: de dónde vienen

La Verdad Noticias aclara que no todos los uigur son musulmanes. Aunque la mayoría de ellos sí profesa el Islam, en su conjunto, que sería menos de la mitad de la población en Xinjiang, tienen una cultura e idioma propio y son étnicamente cercanos a países de Asia Central, como Kazajstán y Uzbekistán.

Según Facing History, los uigur llevaban siglos habitando Xinjiang hasta que el gobierno chino se apropió la región en 1949, llevando el desarrollo económico por el que China es bien conocido.

Los uigur son reconocidos como una de las 55 minorías étnicas que habitan el país.

Su lengua es parecida al turco y una de sus dos principales lenguas, el Xinjiang estándar, está fuertemente influenciada por el mandarín, la lengua dominante en China, mientras que su segunda lengua, el soviético estándar, está vinculado con la antigua nación soviética de Kazajistán, según PBS.

¿Por qué China los “reeduca”?

Como hemos visto, los uigures poseen una cultura e identidad propia, y han sabido mantenerse en Xinjiang por mucho tiempo con sus prácticas religiosas al centro de su identidad y de su vida social ¿Qué es lo que quiere China de ellos?

Desde el año 2000, con la migración de chinos de la etnia  mayoritaria Han (que representa el 93 % de los 1.4000 millones de chinos) los uigures empezaron a manifestar su descontento con los tratos injustos por parte de los migrantes, lo que llevó a históricas protestas violentas, como una en el 2009 en la que murieron 200 personas.

Con base en estos episodios de genuina oposición y resistencia, el gobierno chino determinó que se trataba de grupos terroristas que buscaban la separación de Xinjiang del poder central, dando inicio a la fuerte represión contra los uigures.

Las protestas de 2009 en Xinjiang dejaron cerca de mil muertos entre uigures y chinos han.

Según la organización de derechos humanos Amnistía Internacional, los más de 80 campos de reeducación que existen hoy son “un esfuerzo del gobierno chino para eliminar las creencias religiosas y los aspectos de la identidad cultural” con la intención de que se rindan ante el gobierno de Beijing (recordemos que son una comunidad autónoma).

La organización civil Save Uighur señala en su sitio web que se trata de “la detención de personas más grande desde el Holocausto. La eliminación de toda una cultura”.  En un principio, China negó la existencia de estos campos.

La ONG afirma que hasta 3 millones de uigures se encuentran actualmente en “campos de concentración”, más de 5.000 mezquitas han sido destruidas en la zona que ellos habitan y su población se ha reducido en un 58 % desde 1955.

¿Qué ocurre en los campos de reeducación?

Estos campos de reeducación, que para muchas voces son similares a los campos de exterminio nazis en la Segunda Guerra Mundial (con todo lo que esa dura comparación implica), fueron revelados al mundo tras una enorme filtración de documentos y registros de la población uigur por parte del gobierno chino, que fue la primera llamada de atención para este pueblo.

Los documentos incluían detalles de una vigilancia extrema sobre todos los habitantes de Xinjiang de la minoría uigur musulmana, como sus actividades religiosas, trabajos, confiabilidad y nivel de cooperación con las autoridades chinas, criterios que Beijing utilizaba para decidir quiénes eran enviados a los campos de reeducación.

En ese momento, el gobierno chino dijo que se trataba de un programa de “desradicalización masiva dirigido a posibles extremistas”, informó CNN, pero los registros oficiales indicaban que cualquier uigur podía ser detenido y enviado a uno de ellos solo por su aspecto. 

En 2019, John Sudworth, periodista de la reconocida cadena estatal británica BBC, publicó un artículo en el que detalló su visita a uno de los campos de reeducación para uigures  musulmanes en Xinjiang.

En su trabajo, Sudworth sospechaba que lo que veía era una simulación, un escenario preparado para que él lo viera todo: habló solo con personas seleccionadas, habitaciones irrealmente limpias para un centro de detención. Además, todo el tiempo fue seguido por guardias de seguridad y detectó un gran nerviosismo en la gente con la que hablaba.

“En Xinjiang hay una gran diferencia. Las autoridades otorgan acceso no solo para demostrar que las condiciones dentro de las instalaciones son buenas, también quieren demostrar que no son cárceles en absoluto”, escribió el periodista.

Abusos contra los uigures en Xinjiang

Además de tener un territorio inmenso y de ser el país más poblado del mundo, China también tiene un gobierno de corte comunista y totalitario. La prosperidad y el rápido crecimiento de su economía se ha visto opacado por escándalos como el de los uigures y otros casos de abusos y violaciones a derechos humanos.

La naturaleza cerrada y nacionalista de su gobierno, que controla el Internet y la mayoría de los medios de comunicación, hace casi imposible para cualquier periodista o investigador tener acceso directo a los campos de reeducación, o al menos a la realidad que denuncian las organizaciones de derechos humanos.

Amnistía Internacional señala que los uigures fuera de China y Xinjiang también son intimidados y amenazados por el gobierno de Beijing.

Si bien China afirma que la mayoría de los uigures han sido “reintegrados” a la sociedad después de “eliminar” el extremismo islámico de su mente, periodistas e investigadores han encontrado evidencia de que los campos siguen operando. 

Potencias como Estados Unidos han capturado imágenes satelitales de la zona, que muestran la inmensa infraestructura de seguridad que confirma a los ojos del mundo que definitivamente no quieren que se sepa nada de lo que ocurre adentro.

Save Uighur afirma que China ha prohibido a los uigur musulmanes hacer sus oraciones en público, el ayuno espiritual del Ramadán, la educación en lengua uigur, los casamientos entre miembros de la etnia y hasta se ha prohibido el nombre “Muhammad”.

En julio de 2020, el Consejo de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos emitió una carta firmada por 22 países, en su mayoría europeos, condenando las acciones de China contra los uigures, pero de momento no existe señal alguna de que el gobierno chino quiera detener el presunto genocidio.