Mundo

Por qué no necesitamos bañarnos: Una investigación sobre nuestro olor

Por qué no necesitamos bañarnos: Una investigación sobre nuestro olor

El profesor de Yale e investigador sobre el cuidado de la piel James Hablin dejó de bañarse hace varios años para entender el olor humano.

Por Raúl Luna

16/12/2020 05:36

James Hamblin es profesor en la Universidad de Yale, especialista en medicina y el autor de un libro sobre las ventajas de no bañarse para la salud de nuestra piel y, particularmente, en el impacto que esto tiene en nuestro olor corporal y nuestro cuerpo en general.

Hamblin tiene 37 años, es autor de “I Quit Showering, and Life Continued (Dejé de ducharme y la vida continuó), y este año publicó “ You’re Showering Too Much” (Te estás duchando demasiado) y decidió dejar de bañarse hace 4 años.

La decisión de no bañarse

En una entrevista con BBC, Hamblin habla sobre haber tomado la decisión de no ducharse, como parte de la presentación de su más reciente libro para el cual ha estado investigando durante los últimos cinco años.

Para el especialista en medicina preventiva, el no bañarse no implica oler mal, ni mucho menos dejar de de lado la higiene: sugiere nunca dejar de lavarse las manos con agua y jabón, pero habla sobre los efectos positivos de dejar de bañarse durante un par de años.

“Con el tiempo tu cuerpo se acostumbra cada vez más para que no huela tan mal si no usas desodorante o jabón'', le dijo Hamblin a la BBC. “Sé de muchas personas que se bañan poco”, agrega.

“Sabía que era posible, pero quería intentarlo por mí mismo para ver cuál era el efecto."

Por qué no usar champú

Explica que los jabones, champús y otros productos para el cabello y la limpieza de la piel actúan eliminando aceites del cabello que luego son reemplazadas con acondicionadores que contienen aceites sintéticos.

“Si logras romper ese círculo, tu cabello terminará viéndose de la manera que era cuando empezaste a usar estos productos”, dijo.

 Aunque admitió que por momentos sintió el deseo de bañarse porque lo extrañaba, sentía el cuerpo graso o el temor a oler mal para las otras personas, afirmó que esas inseguridades fueron yéndose con el tiempo.

En 2016, Hamblin dijo en su artículo que “el olor de los cuerpos es producto de bacterias que viven en nuestra piel”, que se alimentan de nuestras secreciones y sudor. Aquí cobran importancia las glándulas sebáceas, “la base de nuestros folículos pilosos”.

Concluye que usar los productos de baño termina afectando no solamente el equilibrio natural de los aceites de nuestra piel y de las bacterias que en ella viven, afectando el “ecosistema” natural del cuerpo, favoreciendo con este desequilibrio a los microbios que nos hacen oler.

El olor de la gente

James sabe que no todo el mundo comparte su misma idea. Cuando tomó la decisión de dejar de bañarse, se ocupó de preguntarle a sus amigos más cercanos y sinceros cómo percibían su olor corporal.

Afortunadamente, el hecho de pasar menos tiempo en la ducha, entre botellas, empaques y otros envases de productos de limpieza, terminó siendo una elección sin consecuencias negativas. La gente simplemente se acomodó a su olor.

En parte, critica que la industria del cuidado de la piel nos vendan soluciones innecesarias, y por otro lado promueve adoptar su estilo de vida personal a personas que sufren problemas de la piel, distinguir la ciencia del marketing y hacer lo que a cada uno convenga.

Hamblin ve la ducha como una opción descartable, pero dice que abandonarlo debe hacerse lentamente..

En “Te estás duchando demasiado”, James dice que solamente se enjuaga cuando lo necesito, o cuando lo desea, usando solamente agua. Este régimen de limpieza obviamente no lo adoptó solo porque sí: habló con especialistas de la piel, inmunólogos, alergólogos y hasta teólogos.

Su idea es voltear la mirada sobre el tiempo que pasamos bañándonos y cuánto de ese tiempo puede ser un desperdicio de tiempo, dinero y agua, con el objetivo de eliminar los olores humanos, que tratamos de esconder.

Porque “queremos deshacernos de la enfermedad de los microbios, pero no queremos deshacernos de todos ellos”, y agrega casi poéticamente: “estos microbios en nuestra piel son la interfaz entre el mundo real y nosotros”.

“Diría que es una preferencia, pero no una necesidad médica”.

Lee más en La Verdad Noticias:En México solamente el 10 % de la población no tiene caries

La clave está, según James Hamblin , en reconocer que la salud de nuestra piel, nuestro olor y el modo en que nos perciben no solo es resultado de bañarnos, sino de nuestro estilo de vida: cómo dormimos, cómo comemos, el estrés y nuestra actividad física.