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La mujer que murió virgen a los 85 años para no dañar la imagen de su familia

La mujer que murió virgen a los 85 años para no dañar la imagen de su familia

La mujer que murió virgen a los 85 años para no dañar la imagen de su familia

Stana Cerovic, se volvió famosa por ser la mujer que murió virgen a los 85 años, debido a una tradición medieval.

Por La Verdad

05/08/2021 12:52

La historia de Stana Cerovic le ha dado la vuelta al mundo, luego de que se dio a conocer que la mujer murió virgen a los 85 años, después de permanecer soltera toda su vida para preservar el apellido de la familia en Montenegro.

Stana murió sin ser desposada en el año 2016 ante la falta de descendientes varones, tal y como establece una tradición medieval que persiste en la sociedad rural de gran parte de la región balcánica.

Stana era la menor en una familia con cinco hijas mujeres y dos varones, que murieron jóvenes. De niña le prometió a su padre, Milivoj Cerovic, que nunca se casaría para salvar el apellido, convirtiéndose en jefa familiar, una promesa que cumplió sin quebrarla jamás.

¿Por qué la mujer murió virgen?

Milivoj Cerovic

Las Burrneshasor o vírgenes prometidas, son un fenómeno típico de la sociedad rural de Montenegro, Albania del Norte y Kosovo, donde las familias sin hijos varones transformaban a sus hijas en hombres a todos los efectos.

La hija más joven era obligada a cortarse el pelo, vestir ropa masculina y jurar, sobre todo, no casarse nunca y no tener relaciones sexhttps://laverdadnoticias.com/mundo/Refugiado-de-Ruanda-acusado-del-incendio-en-la-catedral-francesa-del-siglo-XV-20200726-0146.htmluales. Tras este juramento, la sociedad la trataba igual que a cualquier hombre.

En Albania, las vírgenes prometidas representan un sector de la población femenina, que para librarse de las restricciones opresivas impuestas a su género, eligen vivir como hombres para obtener los privilegios de un hombre.

¿Qué pasó con Milivoj Cerovic?

Las Burrneshasor o vírgenes prometidas viven como un hombre.

Desde chica vistió ropa masculina y obtuvo privilegios reservados para los hombres, como fumar, compartir con ellos el café en el bar, usar armas y votar. Por todo ello tuvo que pagar el precio de mantenerse soltera y no tener relaciones sexuales durante toda su existencia.

Estas reglas arcaicas nacidas en el siglo XV en los pueblos montañeses ubicados entre el sur de Kosovo y el norte albanés, rigieron la vida de Stana, la última mujer que murió virgen a los 85 años, lejos de su casa de madera y piedra en la montaña.

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