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La convivencia familiar a distancia: nuevas formas de cercanía en tiempos decembrina

La convivencia familiar a distancia: nuevas formas de cercanía en tiempos decembrina

En la CDMX se estableció un sistema electrónico y una plataforma digital que permite realizar estas convivencias a través de la modalidad de videollamada.

Por La Verdad

23/12/2020 06:50

La época decembrina quizá sea uno de los episodios más difíciles que viviremos durante la pandemia a causa del Covid-19, pues son fechas que solemos pasar en compañía de nuestros seres queridos. Sin embargo, las circunstancias instan a postergar las reuniones con el fin de evitar la propagación del virus, aunque es evidente que la crisis sanitaria ha mermado el ánimo de las sociedades.

Las familias han tenido que adaptarse y priorizar la salud de sus integrantes. Es difícil, como la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dicho, pedir a la población que evite los abrazos en estas fechas, y es aún más complicado explicar y someter a las y los niños a estas medidas. 

Familias han debido enfrentar durante estos meses, una de ellas, es la convivencia vía remota en tiempos de pandemia

Entre la diversidad de familias se encuentran aquellas en las que los progenitores están divorciados. Esto se asocia a la determinación en la que uno de los progenitores tiene la guarda o custodia de los hijos o hijas en común, mientras que otro progenitor, que no vive con los menores, se encarga de una pensión alimenticia. En este caso, según los acuerdos establecidos, las y los menores estaban acostumbrados a mantener un ritmo de vida que les permitía convivir tanto con su madre como con su padre, sin importar la separación de estos. 

Sin embargo, en el pasado, cuando el progenitor encargado de la pensión alimenticia incumplía con sus obligaciones, se le negaba el derecho a convivir con los menores en cuestión. Era una forma inapropiada de usar a los infantes como moneda de cambio. Afortunadamente, esto cambió hace más de diez años al establecerse que la convivencia entre los progenitores y las o los hijos que no viven juntos es un derecho de los menores. Es decir, aunque un padre o madre que deba pagar alimentos no lo haga, esto no representa un obstáculo para que conviva con sus hijos o hijas, porque se trata de un derecho superior del menor.

Se ordenó el cierre temporal de los Centros de Convivencia Familiar Supervisada

Por ello, si el progenitor que tiene la custodia se niega a permitir la convivencia sin causa justificada, podría perder la guarda de los menores. Pero ello no implica que no existan sanciones en caso de incumplimiento en la pensión alimenticia.  Es importante resaltar que la prioridad es el bienestar y la estabilidad de los menores por encima de los intereses económicos. No obstante, las circunstancias que ha traído la pandemia del Covid-19 también han afectado estos procesos de convivencia familiar.

Las medidas restrictivas en el contacto entre personas para evitar la propagación del virus (sana distancia, confinamiento) imposibilitaron o complicaron los encuentros entre los menores y los progenitores que no tienen la custodia. Además, también se ordenó el cierre temporal de los recintos judiciales y de las dependencias que los auxilian, como los Centros de Convivencia Familiar Supervisada, quienes implementaron medidas mediante el uso de tecnología para que la convivencia se diera de forma remota. 

Se tuvieron que suspender nuevamente actividades en el Tribunal Superior de Justicia de la CDMX

No obstante, cuando comenzó la reanudación de actividades hace algunos meses, muchos progenitores que tienen la custodia de los menores se negaron a volver a la normalidad de la convivencia presencial, pues consideraban que aún resultaba riesgoso para la salud de las y los menores. Esto llevó a que se emitiera un criterio judicial en torno a esta situación, en el cual se establece que el hecho de trasladar o exponer a otro ambiente a los menores implica exponerlos al contagio.

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Es decir, regresar a las convivencias presenciales sí implica poner en riesgo la salud y, en consecuencia, la vida de los menores. Así pues, el deber es privilegiar su derecho a la vida y a la salud sobre el derecho a convivir con su progenitor, por ello esta actividad se limitará a la modalidad a distancia. De manera que, para lograr contrarrestar esta situación en familias en las que se acostumbraba la cercanía y el calor del afecto, es necesario tener una comunicación constante y clara con las niñas y niños para transmitirles tranquilidad.