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Fukushima: a 10 años del desastre nuclear

Fukushima: a 10 años del desastre nuclear

Una década después del accidente nuclear de Fukushima, que arrastró el terremoto y tsunami de 2011 en Japón, la vida de sus antiguos residentes parece estar suspendida en el tiempo.

Por Raúl Luna

08/03/2021 11:29

El 11 de marzo del 2011, la central nuclear de Fukushima fue devastada por el peor sismo y tsunami que Japón haya registrado en su historia. Hoy, diez años después de la tragedia masiva, los recuerdos de la destrucción acompañan a los sobrevivientes.

El desastre comenzó un día antes, cuando el poderoso terremoto de magnitud 8.9 causó un tsunami con olas de hasta 14 metros de altura. El agua inundó la central nuclear de Daiichi, en la prefectura de Fukushima.

El tsunami causó fallas en la planta que provocaron que un contenedor de agua hirviendo se debilitara y comenzara la liberación de contaminación radiactiva. A las miles de muertes que provocaron los desastres naturales se sumaron unas 1.200 provocadas por el derrame de material nuclear.

Fukushima: consecuencias del accidente nuclear

A pesar de que no fue un desastre nuclear tan grave como el de Chernóbil en 1986, lo ocurrido ese día llevó a Japón, un país con un profundo trauma relacionado con las bombas atómicas, a tomar la severa decisión de eliminar por completo las plantas de energía nuclear, que antes del accidente producían el 30 % de la energía eléctrica del país asiático.

Los primeros diez años posteriores parecen haber sido apenas un suspiro para la provincia devastada. Según pudo enterarse La Verdad Noticias, aún al día de hoy decenas de miles de personas que huyeron perdieron sus hogares, sus vidas y, en algunos casos, a sus seres queridos.

El sismo y tsunami Tohoku fue el peor desastre en Japón después de la Segunda Guerra Mundial.

La conjunción del terremoto y tsunami con el desastre nuclear provocó que alrededor de 165.000 personas huyeron de sus hogares por la orden de evacuación o voluntariamente. Desde entonces, aún hay ciudades que lidian con el problema de cómo reconstruir sus comunidades desde cero.

Muertes relacionadas con el accidente

Según un artículo sobre las lecciones aprendidas tras el incidente, publicado en 2019, no existe una cifra oficial de personas que hayan muerto de forma directa por la exposición a la radiación, pero se estima que hasta 130 personas murieron, mientras que poco más de 1.200 murieron por las consecuencias del accidente.

Estos fallecimientos se debieron en gran parte al frío: al cerrar las plantas nucleares de energía eléctrica, Japón se vio obligado a importar su electricidad, elevando los costos para su uso doméstico en un 38 % en algunas regiones, según Matthew Neidell, profesor investigador de la Escuela de Salud pública y Administración de la Universidad de Columbia.

En 2016 Japón reconoció la primera muerte relacionada con la radiación en un antiguo trabajador que desarrolló cáncer de pulmón.

Neidell explicó a BBC que, debido al aumento en los precios de la luz la gente prefirió ahorrarse los costos de la calefacción, por lo que se registraron muchas muertes relacionadas a la exposición al frío.

Siguen en alerta

Se estima que un poco más del 2 % de Fukushima permanece bajo órdenes de evacuación, con la cifra oficial de evacuados debido al accidente nuclear rondando los 35.700, aunque se estima que podrían ser casi el doble. 

Hasta día de hoy, aún no existe una fecha establecida para levantar todas las órdenes de evacuación, y persisten las dudas de que la planta nuclear de Fukushima Daiichi pueda ser desmantelada en 2041, como prevén las estimaciones más optimistas.

En julio de 2019, la autoridad eléctrica de Japón anunció que la planta nuclear será desmantelada.

Según Daily Mail, cerca de dos tercios de las personas evacuadas en Fukushima no tiene intenciones de regresar, esto según una encuesta realizada en 2020 por investigadores de la Universidad Kwansei Gakuin. La principal razón es la desconfianza en el proceso de descontaminación por parte de las autoridades.

"Mucha gente dice que no puede confiar en el objetivo de desmantelamiento, y su desconfianza en las medidas del gobierno es profunda", dijo Yoko Saito, profesora asociada sobre reducción de desastres que realizó conjuntamente la encuesta.

Testimonios 10 años después 

Una serie de testimonios de desplazados por el accidente de Fukushima, publicada por la agencia de noticias Reuters, puede darnos una idea más cercana de las preocupaciones y los deseos de las personas de todos los oficios que estuvieron presentes el día del accidente y que hoy buscan la manera de sobrevivir.

Entre estas personas está el señor Yuko Yoshida, de 75 años, para quien no hay señales de ningún tipo de recuperación en la zona del desastre, ni siquiera después de que las autoridades decidieron utilizar el área para ofrecer exploraciones turísticas.

“No hay nada que los turistas puedan ver en la prefectura de Fukushima”, dijo Yuko. 

Un año después del accidente, 900 personas habían visitado la zona del desastre, y ahora llegan por miles.

Para Rie Nagaoka, de 27 años y empleada de un café, la radiación era peor hace algunos años y ahora incluso se da la oportunidad de regresar a Fukushima los fines de semana. “Las cosas se están recuperando gradualmente y el ambiente ha mejorado para que las personas regresen a áreas más cercanas a la planta nuclear”.

El desastre también afectó a quienes eran aún menores en 2011, como Kyoka Abe, de 16 años, para quien el accidente nuclear significó alejarse de su hogar y de sus amigos de la infancia: “Si el terremoto y el tsunami no hubieran ocurrido, habría podido pasar más tiempo con mis viejos amigos en los últimos 10 años”, dijo a Reuters.

El rescatista de animales de Fukushima

Cuando las evacuaciones comenzaron aquel 11 de marzo, lo único que podía escucharse en las inmediaciones de Fukushima era el ruido de los perros que ladraban en las casas abandonadas de residentes que habían tenido que irse corriendo por la emergencia.

Sakae Kato, un trabajador de la construcción de 57 años, ha pasado los últimos 10 años en la zona nuclear rescatando a los perros y gatos que fueron abandonados o que por alguna razón llegaron allí. Quiere que esta sea la obra de su vida.

"Quiero asegurarme de estar aquí para ocuparme del último", dijo a Reuters. "Después de eso quiero morir, ya sea un día o una hora después".

Actualmente, está cuidando a 41 gatos en su deteriorada casa de dos pisos y en otro edificio cercano que se encuentra en su propiedad. Según los informes, veintitrés gatos salvajes están enterrados en su jardín.

Sakae Kato dijo que gasta unos 7 mil dólares cuidar de los animales que rescata.

Aparte de los felinos, Kato dijo que rescató a un perro llamado Pochi e incluso admitió que compra comida para los jabalíes que andan por la casa.

Reuters informa que Kato fue arrestado el 25 de febrero cuando las autoridades locales sospechan que el altruista mayor liberó al jabalí de las trampas establecidas por el gobierno de Japón en noviembre. Según los informes, el jabalí se considera una plaga que destruye los cultivos junto con los ciervos, según The Japan Times.

El desastre nuclear que no termina

Los esfuerzos de descontaminación en la antigua planta nuclear han permitido la reapertura de la mayoría de las áreas y se ha permitido que las personas vuelvan a sus hogares. No obstante, como hemos mencionado, las dudas sobre la radiación han detenido a unas 37.000 personas que no tiene intención alguna de volver.

Si los daños provocados por el terremoto y el tsunami podrían tardar varias décadas en terminar de limpiarse, la preocupación por los niveles tan elevados de radiación en la zona, que son diez veces menores que en Chernóbil, aún siguen siendo incómodamente altos en algunas zonas de exclusión.

“El nivel de contaminación es tal que si estos niveles de radiación se encontraran en un laboratorio dentro de una instalación nuclear controlada, requeriría la intervención al menos de la gerencia de la planta, y tendría que ser cerrada y descontaminada”, dijo Shaun Burnie, un especialista nuclear senior de Greenpeace Alemania.

Aunque los casos de cáncer no se han disparado en la zona del accidente nuclear de Fukushima, se sabe que incluso en los ambientes controlados como ríos, bosques, colinas y tierras de cultivo no se puede decir que haya un control.

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