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Explosión de coche bomba mata a al menos 20 personas en Somalia

Explosión de coche bomba mata a al menos 20 personas en Somalia

El ataque suicida con explosivos ocurrió en el puerto de Mogadiscio, la capital de Somalia. El grupo terrorista al-Shabaab es considerado por algunos como el responsable.

Por Raúl Luna

05/03/2021 06:05

Más de 20 personas murieron en Somalia tras la explosión de un coche bomba suicida a las afueras de un restaurante cerca de Mogadiscio, la capital del país africano.

Según el reporte de la agencia de noticias EFE, la explosión tuvo lugar el viernes por la noche y causó daños materiales significativos en el restaurante Luul Yemeni, dejando además 30 personas heridas.

La explosión produjo columnas de humo y hubo varios disparos de arma de fuego, según testigos del ataque y reportes de medios estatales.

Según Al Jazeera, la explosión del auto en movimiento provocó que al menos un edificio cercano al restaurante colapsara. El ataque ocurrió a la hora de la cena, cuando el restaurante estaba a su máxima capacidad.

"Hasta ahora hemos transportado a 20 personas muertas y 30 heridas de la escena de la explosión", dijo a Reuters el Dr. Abdulkadir Aden, fundador de los servicios de ambulancia de AAMIN.

Truquía condena el ataque en Somalia

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía emitió un comunicado en el que condenó el “ataque terrorista” contra civiles en Somalia, que también provocó la muerte de fuerzas de seguridad.

“Extendemos nuestras condolencias a nuestro pueblo hermano y al Gobierno de Somalia. Deseamos que la piedad de Alá caiga sobre aquellos que perdieron la vida,  transmitimos nuestras condolencias a las víctimas y deseamos una rápida recuperación a los heridos”. 

Al menos dos militares murieron en el ataque.

Ningún grupo se ha atribuido la responsabilidad, pero el país se enfrenta a ataques recurrentes de insurgentes de Al Shabaab vinculados a Al Qaeda.

El grupo fue expulsado de Mogadiscio por fuerzas gubernamentales respaldadas por 20.000 efectivos de mantenimiento de la paz de la Unión Africana en 2011, pero el grupo todavía controla franjas de territorio fuera de las ciudades, desde donde lanzan ataques contra objetivos del gobierno, y ocasionalmente cruzan la frontera para llevar a cabo redadas en Kenia.

Al-Shabaab lleva a cabo con frecuencia bombardeos de este tipo en Somalia y en otros lugares como parte de su campaña para derrocar al gobierno central del país del Cuerno de África y establecer su propio gobierno basado en su interpretación estricta de la ley islámica.

Al-Shabaab recluta jóvenes en Somalia

Seún el Centro para el Combate al Terrorismo, las escasas oportunidades de educación y el desempleo han provocado que los jóvenes en Somalia decidan unirse al grupo terrorista al-Shabaab como su principal sustento económico, un trabajo que en general requiere poco esfuerzo y paga bien.

El Centro entrevistó a 15 jóvenes, de quienes obtuvo respuestas como que era más fácil simplemente salir a las calles a patrullar cargando un arma en comparación con otras actividades como la construcción. Los jóvenes se ven afectados asimismo por algunos de los efectos de la pobreza, como la baja autoestima.

Los jóvenes deciden unirse al grupo terrorista como una forma de tener independencia económica.

“El hecho de que muchos jóvenes somalíes estén desempleados y dependan de sus familiares para su sustento, ya sea en Somalia o en la diáspora, debilita su autoestima de tal manera que cuando surge la oportunidad de valerse por sí mismos, se aprovechan rápidamente.”

También influye la posibilidad de ser víctimas de la violencia extremista en caso de decidir no unirse a Al Shabaab, ser tachados como hombres débiles o como leales al Gobierno Federal de Transición (TFG).

Otros jóvenes también dijeron que decidieron convertirse en terroristas después de un bombardeo de las tropas de mantenimiento de la paz de la ONU que acabó con propiedades y múltiples vidas, por lo que en busca de venganza decidieron volverse miembros de al-Shabab, además de para “protegerse a sí mismos y a sus familias”. 

La violencia en tiempos electorales

Las tensiones políticas en Somalia se intensificaron entre 2018 y 2019, se intensificaron antes de las elecciones legislativas de 2020 y con la cercanía de las elecciones presidenciales de 2021. Las autoridades somalíes se aliaron con otros países en la lucha contra al-Shabab, que desde entonces ha provocado miles de muertes en el país.

La Misión de Asistencia de la ONU en Somalia (UNSOM) registró un total de 1.154 víctimas civiles a mediados de noviembre, de las cuales el 67% se atribuyó a ataques indiscriminados y selectivos, principalmente de al-Shabab. El grupo atacó regularmente a civiles e infraestructura civil, lanzando ataques indiscriminados y ejecutando asesinatos sumarios de aquellos que percibía como vinculados al gobierno, así como periodistas y otros civiles.

La violencia en Somalia es ejecutada tanto por grupos terroristas como por milicias afiliadas al gobierno y el propio gobierno federal.

Durante las primeras semanas de septiembre de 2020 se registraron más de una docena de ataques terroristas contra civiles en Somalia, además de múltiples ataques por parte del grupo terrorista contra bases militares de los Estados Unidos en el país y en el norte de Kenia. 

Los grupos de milicia han definido históricamente el panorama del conflicto en el país,especialmente desde que la guerra civil comenzó hace más de 30 años. Según Human Rights Watch, tanto los insurgentes como las autoridades locales y el gobierno federal ha optado por la violencia armada para conseguir que sus intereses de impongan, violando en todos los casos los derechos humanos.

Estados Unidos contra Al-Sabab

Expertos como Hussein Sheikh-Ali, ex asesor de seguridad nacional somalí, han advertido que, en el mejor de los casos, la política de Estados Unidos contra al-Shabaab está resultando ineficaz. En el peor de los casos, argumentan, está aumentando las tensiones y provocando que al-Shabaab demuestre que pueden llevar a cabo más ataques.

Las misiones estadounidenses en el país africano se encargaban más que nada de operaciones antiterroristas, enfocados particularmente en al-Shabab. Tropas estadounidenses también proporcionaron entrenamiento de las fuerzas somalíes para realizar redadas y capturar a los líderes del grupo.

A pesar de la ayuda de Estados Unidos, se cree que la misión tardaría al menos 7 años en dar frutos.

Estados Unidos también ha apoyado al gobierno local a través de ataques aéreos contra militantes y bases de al-Shabab. En agosto de 2020, la Fuerza Aérea estadounidense anunció que había eliminado a uno de los principales miembros del grupo terrorista, identificado como Abdulkadir Commando, quien había ocupado varios de los cargos más importantes dentro de Al-Shabaab.

Según Amnistía Internacional, durante 2020 el Comando de África del Ejército estadounidense (US AFRICOM) lanzó al menos 63 ataques con drones y aviones tripulados que resultaron en víctimas civiles.  Desde finales de 2017, los ataques con aviones no tripulados estadounidenses habían matado al menos a 17 civiles e hirieron a otros ocho.

¿Por qué la violencia no para en Somalia?

Los esfuerzos actuales para fortalecer el Ejército Nacional de Somalia no están rindiendo la cantidad suficiente de soldados nacionales somalíes que sean competentes en la lucha contra el terrorismo. La intensificación de la rivalidad entre el Gobierno Federal y los estados miembros de la nación ha obstaculizado aún más el despliegue de sus fuerzas de defensa.

Como resultado, países como Estados Unidos, Kenia, Etiopía y los Emiratos Árabes Unidos están perdiendo el deseo de ayudar en el proyecto de nación democrática y del Estado de Derecho en el país.

El apoyo de potencias mundiales no ha sido suficiente para frenar a los terroristas en Somalia.

Antes de que terminara su administración, Donald Trump ordenó el retiro de los aproximadamente 700 soldados estadounidenses en bases militares en Somalia en un intento por reducir la presencia de Estados Unidos en el extranjero, con el argumento de que las operaciones eran costosas e ineficaces para acabar con el terrorismo.

Otros países como Alemania y Reino Unido han dirigido sus esfuerzos en apoyar a los grupos de milicias afiliados al gobierno a través de la financiación de sus operaciones, argumentando que el país se ha vuelto dependiente de estos grupos en la lucha contra el terrorismo, además de que no es sostenible depender del pequeño e incompetente Ejército somalí y de la Policía Nacional de Somalia.

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