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Eutanasia y suicidio asistido: tabúes que pocos países han querido discutir

Eutanasia y suicidio asistido: tabúes que pocos países han querido discutir

Cuál es la diferencia entre eutanasia y suicidio asistido? ¿Qué países permiten los permiten? ¿Cuáles son las consideraciones legales, médicas y psicológicas para aplicar el procedimiento?

Por Raúl Luna

18/03/2021 11:43

La eutanasia y el suicidio asistido son procedimientos médicos prohibidos en la mayoría de los países del mundo. Las leyes como la aprobada este jueves en España son poco comunes, pero cada vez más naciones y legisladores se preocupan por el tema.

También conocida como “asesinato por piedad”, la eutanasia se define como el acto de provocar la muerte sin dolor a personas que padecen una enfermedad dolorosa e incurable o de algún trastorno físico innmovilizante, aunque también se aplica cuando se permite que un paciente muera al suspender el tratamiento o retirar las medidas artificiales que lo mantienen con vida.

El tema está ligado indiscutiblemente con las concepciones sobre enfermedad, vida y muerte de las distintas culturas del mundo, y aunque las leyes pueden estar involucradas en el modo en que se realiza la eutanasia, esta trasciende el ámbito de lo jurídico para adentrarse en la medicina, la psicología, la moral y la religión, lo que acerca el asunto a conversaciones sobre el aborto.

Religiones como la católica desaprueban la eutanasia y toda forma de privación de la vida.

Aprovechando que el tema está puesto sobre la mesa en uno de los países más importantes de toda Europa, La Verdad Noticias hizo un recuento de cómo se miran la eutanasia y el suicidio asistido en el mundo considerando los puntos clave de sus respectivas leyes y los actores involucrados en cada caso.

Diferencia entre eutanasia y suicidio asistido

La frontera entre ambos términos puede ser poco clara si aún no nos hemos adentrado en el aspecto jurídico de la eutanasia. Según el profesor de ética  médica y Derecho en la Universidad de Bristol, Inglaterra, la principal diferencia están en quién realiza el acto final.

En ese sentido, la eutanasia se refiere a los pasos activos que se toman para poner fin a la vida de una persona para detener su sufrimiento. El último paso la lleva a cabo alguien que no sea la persona que sufre, por ejemplo un médico. Cuando la persona solicita el procedimiento, se le llama “eutanasia voluntaria”.

En ambos casos entra en juego la concepción de una muerte digna y sin sufrimiento.

El suicidio asistido es distino: aquí es la propia persona quien ejecuta el “acto final”, pero recibe ayuda a petición para hacerlo. Suele usarse el concepto de forma intercambiable con la eutanasia, pero algunos grupos lo utilizan exclusivamente cuando se colabora para que personas con enfermedades terminales terminen con su vida.

Países Bajos: primero en legalizar la eutanasia

La discusión alrededor de “matar” a alguien para evitarle el sufrimiento han estado presentes  durante décadas, pero no fue sino hasta 2002 cuando Países Bajos se convirtió en la primera nación del mundo en legalizar la eutanasia activa y el suicidio asistido, no sin antes haber atravesado un largo período de debates que finalmente llevaron a su aceptación.

Aunque se practicaba con regularidad, la eutanasia fue considerada un crimen en Países Bajos hasta 1973, cuando la médica Geertrudia Postma aplicó la inyección letal a su madre, enferma terminal. Postma enfrentaba 12 años en prisión, pero una corte redujo su condena a una semana y una semana más de libertad condicional.

En Países Bajos existen clínicas especializadas en el procedimiento.

El caso sentó un precedente para la justicia neerlandesa y estableció un conjunto de condiciones bajo las cuales la eutanasia y el suicidio asistido por un médico dejarían de estar penalizados. Esto abrió el camino para que el 1 de abril de 2002 se promulgara la Ley de terminación de la vida a pedido y suicidio asistido, que puede ser aplicable a ciudadanos mayores de 12 años.

¿Qué dice la Ley neerlandesa?

La Ley establece que los médicos que realizan los procedimientos estarán exentos de responsabilidad penal y establece los criterios que deben seguir los médicos para realizar la eutanasia legalmente o ayudar en el suicidio de un paciente.

La ley considera que los recién nacidos pueden ser sacrificados si nacen con un sufrimiento insoportable, siempre  y cuando no haya una solución alternativa, los padres y el médico y un médico independiente estén de acuerdo con el procedimiento.  En 2016 el ministro de Salud anunció planes para ampliar la ley a niños entre 1 y 12 años, y la moción fue aprobada en octubre de 2020.

Los niños afectados pueden recibir tratamientos paliativos o retener alimentos para marcar el inicio de la muerte.

Actualmente, el país permite el suicidio asistido por un médico para los niños mayores de 12 años con enfermedades terminales y los adultos, y permite el suicidio asistido por un médico para los niños menores de un año con el consentimiento de los padres. Se espera que la ley se finalice unos meses después del anuncio.

La eutanasia y suicidio asistido en otros países

Bélgica se convirtió en el segundo país del mundo en proclamar una ley sobre la eutanasia. Ocurrió el 28 de mayo de 2002 y establece que la eutanasia y el suicidio asistido están disponibles para los adultos “competentes” y menores de edad emancipados que sufren “un sufrimiento físico o mental constante e insoportable que no puede aliviarse”, no necesariamente enfermedades terminales.

A Bélgica y Países Bajos se sumaron Luxemburgo, Canadá y Colombia, aunque cada país tiene diferencias: en Colombia solo personas con enfermedades terminales pueden solicitarlo, mientras que en Bélgica la restricción de edad se eliminó recientemente, aunque estos sí deben estar sufriendo una enfermedad terminal.

Colombia no penaliza la eutanasia, pero no tiene un reglamento sobre el tema.

Nuevamente, las circunstancias exactas en las que se permite el suicidio asistido varían, y algunas jurisdicciones, Oregon y Vermont, solo lo permiten en el caso de una enfermedad terminal. En algunos lugares está permitido no porque se hayan aprobado leyes, sino porque las leyes no lo prohíben. Por ejemplo, en Suiza es un delito ayudar a un suicidio si se hace con motivos egoístas. 

"El resultado de eso es que hay un crecimiento de organizaciones sin fines de lucro", dijo a The Guardian el profesor Penney Lewis, experto en la ley en torno a la atención al final de la vida en el King's College de Londres.

La legalización en España

Este 18 de marzo el Congreso de Diputados de España aprobó, con 202 votos a favor y 141 en contra, la ley promovida por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) , misma que entrará en vigor dentro de tres meses. Para solicitar este beneficio, los afectados necesitan estar “sufriendo una enfermedad grave e incurable o un procedimiento grave, crónico e imposibilitante” que cause un “sufrimiento intolerable”.

Lo que caracteriza a la legislación española de las del resto de Europa es que para que la eutanasia se lleve a cabo es necesario que un médico determine la necesidad de dar muerte a un paciente, tomando en cuenta la recomendación de dos profesionales independientes y de un equipo nombrado por una comisión autónoma en cada caso.

Para que la muerte sea aplicada la persona interesada deberá tener la nacionalidad española o ser residente legal en el país, ser “capaz y consciente” al hacer la petición y se debe comprobar que no exista ninguna presión externa para forzar o precipitar la muerte del paciente.

En todos los casos, el médico podrá rechazar la primera solicitud.

Según El País, el proceso puede demorar hasta 40 días a partir de que el enfermo solicita la eutanasia e inicia con la petición por escrito manifestada por el afectado dos veces en el transcurso de dos semanas.

Desde la primera petición, el médico deerá informar al paciente sobre todas las alternativas con las que cuenta antes de realizar el procedimiento y a partir de la segunda solicitud se conforma un comité independiente que designará a dos profesionales capacitados y ajenos al caso para examinar la petición.

La ley de España no determina la composición de tal comité, que deberá ser elegido por cada comunidad autónoma y contar con al menos siete personas, entre médicos, especialistas jurídicos y de enfermería. La comisión cuenta con 19 días para responder a la solicitud de eutanasia o suicidio asistido.

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