Esta mañana el rector del establecimiento explicó en rueda de prensa que había tomado la polémica decisión de no acudir a la justicia a la espera de que lo hicieran los padres de la menor.
También pretendía continuar con la formación del estudiante y restringir su presencia a su horario de clases, ya que desde el centro debían “garantizar el derecho que tienen a educarse (ambos alumnos)”, comentó el directivo, quien confirmó que estaba en el colegio la noche en que se produjo el hecho. Tras tener conocimiento de la decisión inicial de Zorzoli, el ministro de Educación argentino, Alejandro Finocchiaro, le pidió que estuviera “a la altura de las circunstancias” para intervenir en el caso y agregó que “las autoridades no toman dimensión de lo que está pasando”.
El ministro también se mostró contrario a la idea expuesta por el educador de que hasta que no exista una denuncia judicial se trata de un cuestión privada, ya que, explicó, “no hay un delito de índole privada en un establecimiento público”, y sostuvo que las autoridades del Colegio “tienen las herramientas para intervenir en este caso”, recogió Télam. El rector había comentado que “no hay victimario ni víctima hasta que se pruebe” y dijo que no se pueden poner “rótulos a dos chicos de una escuela secundaria”. En ese sentido, Finocchiaro refutó que “en una situación de abuso nunca hay consentimiento, no hay una paridad entre víctima y victimario”.