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Tienda departamental intentó ocultar muertes tras el 19-S

por La Verdad

Toño de 32 y una mujer de 27 años de edad quedaron debajo una marquesina que se derrumbó del Palacio de Hierro, ubicado en la calle de Durango, col Roma Norte. Agencias/Diario La Verdad Ciudad de México Lorenzo Antonio Eulogio Hernández, mejor conocido como Toño, trabajaba de ayudante en un puesto de tacos de birria ubicado en la calle Durango casi esquina Salamanca, colonia Roma Norte. El 19 de septiembre, antes de las 13:00 horas fue al baño a Palacio de Hierro, que está enfrente. Nunca regresó.

A las 13:14 tembló.
El fuerte movimiento ocasionó que gente saliera de los edificios aledaños. Minutos después, la calle, banquetas y el camellón lucían saturados. Había caos y mucho miedo. Uno de sus compañeros, al ver que Toño, de 32 años, no regresaba del baño, fue a buscarlo. La puerta principal de Palacio de Hierro fue cerrada y la tienda departamental acordonada. No había información. Personal decía que toda la gente ya estaba afuera. Esperanza López Pérez, pareja de Toño desde hace 10 años, estaba en su casa, en Santa Martha Acatitla, Iztapalapa. Después del sismo intentó llamarle. Se cayeron las líneas, quedó incomunicada. Llegó la noche y madrugada. Lo único que sabía su familia es que había entrado a Palacio de Hierro antes del sismo. Un día después, el 20 de septiembre, Esperanza, junto con el hermano de Toño fue a buscarlo. Preguntaron al personal de la tienda que estaba en la puerta de lado de la calle Salamanca. Negaron que hubiera gente atrapada entre escombros y no quisieron darle información. Ella les comentó que un familiar había entrado antes del temblor y no sabían nada de él. "No señora, aquí no hay nadie". Al no hacerle caso, Esperanza les pidió a unos militares que estaban por la zona que la ayudaran a indagar que había pasado con Toño. La acompañaron cerca de 10 soldados. Uno de ellos solicitó información. Ante la presión, uno de los trabajadores de Palacio mostró una fotografía donde se ven dos personas debajo de escombros en el estacionamiento de la tienda. Esperanza reconoció las botas de Toño. Le dijeron que una ambulancia se lo había llevado al Instituto de Ciencias Forenses (INCIFO). Fue hasta ahí donde le enseñaron unas fotograías para identificarlo. No había duda.

"Era él, era mi gordo. En el momento que lo vi, caí en shock, tuvieron que cargarme, porque me desvanecí", relata López Pérez. En el acta de defunción dice que la causa principal de la muerte fue por "trauma múltiple".

Lugar: calle Durango s/n, Roma Norte, Cuauhtémoc, Ciudad de México. Hora: 13:15 horas.
No saben qué ocurrió Esperanza aún desconoce qué ocurrió. No hay una versión oficial por parte de Palacio de Hierro. La historia que ha logrado reconstruir son dichos de los mismos trabajadores y gente que estuvo ahí durante el temblor. Lo único que sabe es que Toño ya no regresará. Al momento del temblor, Toño estaba dentro de Palacio y al ver que las puertas principales fueron cerradas, se fue a la parte trasera, a la salida de emergencia, en la calle Colima y Salamanca. La marquesina que une el edificio con el estacionamiento se derrumbó. Toño y una mujer de aproximadamente 27 años quedaron atrapados entre los escombros de esa losa. Cerca de 25 personas intentaron remover de inmediato los pedazos de concreto. No fue posible rescatarlos. Los dos fallecieron.   A pesar de que en el INCIFO le aseguraron a Esperanza que Toño falleció de "trauma múltiple", ella cree que murió de asfixia y que todavía estaba vivo cuando intentaron rescatarlo. La ambulancia llegó por él entre 15:00 y 16:00 horas. Solo una ocasión, días después del sismo, personal de Palacio de Hierro buscó a Esperanza. La citaron para conocerla. Le prometieron que la ayudarían. Desde entonces, no han dado señales de nada. En el acta de defunción se establece que, derivado de la muerte de Toño, la Procuraduría General de Justicia de la CDMX (PGJ) abrió una carpeta de investigación de oficio. Esperanza pide que el Palacio de Hierro indemnice a sus hijos y de no hacerlo, demandará a la tienda departamental por homicidio culposo. Incluso en redes sociales, gente que conocía a Toño emprendió una campaña para exigir a la tienda departamental explique del por qué su silencio.

"Quiero que se haganresponsables, no quiero meter ni sacar más, no necesito estar ahí diario. Pido que me den lo que me corresponde. Que no me hagan esperar y si me van ayudar que lo hagan", señala Esperanza. “

  "Hola amigos porfavorlean y compartan esta historia del sismo y la horrible e inhumana reacción ante la tragedia por parte de El Palacio de Hierro Durango. Porfavor NO dejemos que la historia de Toño pase desapercibida y que El Palacio de Hierro explique por qué no notificó ni dio información respecto a las muertes que sucedieron dentro de sus instalaciones". A Lorenzo Antonio, todos sus conocidos y familiares le decían "Toño". Solo Esperanza le llamaba de cariño "gordo, panzón o mi hombre". Ellos dos se conocieron hace 11 años en la colonia Santa Martha Acatitla. Eran vecinos y tuvieron dos hijos: una niña de ocho y un pequeño de seis. A parte Esperanza tiene dos hijas. Una de ellas, Miriam, le decía papá. Lo quería mucho. La joven es madre soltera.

"Toño también me ayudaba con mi pequeño, lo extrañaré mucho, era como un padre para mí".

Un día antes del 19 de septiembre, Toño y Esperanza fueron a la papelería para comprar material que sus hijos necesitaban para la escuela. "Estaba contento, ese día, así se fue", comenta Esperanza. Hace tres años, Toño llegó a trabajar a la calle Durango. Junto con su pareja eran los "franeleros" de la zona. Sin embargo, con los parquímetros perdieron ese trabajo. A Antonio lo contrataron de ayudante en el puesto de birria y Esperanza hacía el aseo en algunos de los edificios.   Información de La Silla Rota

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