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Perdió su casa pero no su familia

por La Verdad

Agencias/ Diario La Verdad CANCÚN, Q. Roo.- En gran parte del centro del país se vivieron momentos de incertidumbre que hasta hoy perduran y es que un sismo de magnitud 7.1 sorprendió a todos, especialmente en San Gregorio, Xochimilco donde una señora perdió su casa pero no su familia. Fue la señora Rosalba Serralde quien sufrió de una gran incertidumbre el pasado martes 19 de septiembre con el sismo. Primero Rosalba Serralde sufrió miedo por el movimiento telúrico en su trabajo. Después fue la nula respuesta de su familia cuando marcó a su casa ubicada en  San Gregorio.

Perdió su casa pero no su familia

Con información de Mediotiempo, Rosalba Serralde no se encontraba dentro de su hogar al momento del sismo.
"Durante el sismo yo no estaba en casa me fui a mis labores en el trabajo. En mi casa se quedaron mis dos yernos, una de mis hijas y cuatro niños; dos de 10 años, uno de cuatro y una bebé", explicó.
De acuerdo a lo que su yerno le dijo, todos estaban en casa cuando comenzó el sismo. Mismo que provocó el miedo de la familia y que algunos pudieran salir, pero un segundo cambió todo. Pues Rosalba Serralde perdió su casa pero no su familia. El fuerte movimiento provocó la caída de un tanque de gas que se desconectó. La explosión fue inmediata, tabiques, papeles y vidrios volaron.
"Me contaron que en el momento del sismo se cae un tanque de gas y se desprende de la conexión, mi yerno no sabe cómo se dio la explosión que lo aventó y lo quemó de piernas, brazos y su cara".
El valor y la fortaleza en el hombre fue suficiente para que éste se levantara, tomara a sus hijos y buscara una salida para ponerlos a salvo. La señora Rosalba Serralde traduce las pocas palabras de su yerno para imaginar un panorama de cómo el hombre atravesó una pared.
"Él dice que no siente nada, se levanta y trata de sacar a los niños. No sabe cómo pudo romper una pared para sacar a sus hijos con ayuda de otros vecinos y salir él también".
Todos en la familia de Rosalba Serralde esperan que su yerno se recupere.

San Gregorio, pueblo olvidado

Esta familia ya no tiene nada, tuvieron que montar una lona con lo poco que quedó. Sus vecinos los apoyan con comida, ropa para los pequeños y apoyo moral. De la casa no quedó nada, se ven los tres pisos, escaleras, intento de habitaciones; sin embargo, no hay esperanza de habitarla. Esta familia es una de las tantas afectada en San Gregorio, un pueblo que se levanta solo. Pues autoridades y la ayuda se han olvidado de ellos. Como han podido se las han arreglado para pasar estos días y tratar de reconstruir esos edificios que yacían ahí desde 1875.

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