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La otra afectación por los terremotos, monumentos y emblemas

por La Verdad

Agencias / La Verdad Noticias. Tres han sido los grandes terremotos que han afectado a México, y particularmente a la Ciudad de México, y en cada uno de ellos las pérdidas humanas y materiales han sido invaluables. Durante estas tragedias, también ha destacado las afectaciones que varios iconos y emblemas culturales de la Ciudad de México han sufrido. Aquí te contamos el recuento de lo más destacado:

El día que el Ángel 'perdió' las alas

La otra afectación por los terremotos, monumentos y emblemas Hace 60 años un terremoto provocó la caída del Ángel de la Independencia y ese evento es más recordado que la elevada cifra de víctimas causadas por el fenómeno natural. Aquel emblemático lugar fue inaugurado en 1910 por el entonces presidente Porfirio Díaz, en ocasión del primer centenario de la Independencia de México, en una ceremonia simultánea con la entrega a la Ciudad de Monterrey del Arco de la Independencia. El monumento se convirtió en referente de la Ciudad de México, en el corazón del Paseo de la Reforma y fue concluido luego de infructuosos intentos por erigirlo desde 1821. La columna mide 94 metros de altura y en su cúspide se alza una estatua hueca de bronce con un baño de oro que representa a la victoria alada, una mujer con alas, con el brazo derecho extendido sosteniendo una corona de laurel y la izquierda, abajo, con una cadena rota de tres eslabones. La escultura mide 6.7 metros y pesa 7 toneladas. Se mantuvo en su posición hasta que a las 2:44 de la madrugada del domingo 28 de julio de 1957, un poderoso temblor de 7.7 grados de la escala de Richter la desprendió para caer y quedar destrozada en la escalinata que rodea la glorieta. El sismo, con epicentro en Acapulco, causó 700 muertos y 2 mil 500 heridos, pero las reseñas identificaron al evento como el temblor del Ángel. Como un verdadero rompecabezas, las piezas en que quedó convertida la estatua fueron conducidas a los talleres del escultor José María Fernández Urbina, que la reconstruyó, aunque el original maltratado rostro quedó en exhibición en el archivo histórico de la Ciudad de México. Él Ángel volvió a su pedestal al año siguiente. Y fue el 16 de septiembre de 1958 cuando fue reinaugurada la histórica Columna de la Independencia. Si bien el Ángel de la Independencia se volvió el icono de aquel sismo por caer de su columna, los estragos también se sintieron en edificaciones emblemáticas de esta ciudad capital, como en los cines Colonial, Ópera, Gloria, Goya, Titán, Majestic, Capitolio, Cineac, Roble Insurgentes, Encanto y Cervantes.

Muralismo que vivió para contarlo

La otra afectación por los terremotos, monumentos y emblemas Hace 32 años México sufría de nueva cuenta los embates de la naturaleza. Los sismos del 19 y 20 de septiembre de 1985, de magnitud 8.1 y 7.3 en la escala Richter, respectivamente, provocaron graves daños y pérdidas en parte del territorio mexicano, en especial en el área metropolitana de la Ciudad de México. Al igual que el terremoto de 1957, éste causó innumerables pérdidas humanas, y afectaciones en edificios entrañables de esta emblemática ciudad capital. El Hotel Regis quedó colapsado y destruido tras el terremoto, y otros edificios como la Torre Banobras, el Centro Médico Nacional del IMSS y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, tuvieron que ser reconstruidos ante los importantes daños que sufrieron. En este último edificio, ubicado en Eje Central Lázaro Cárdenas y Eje 4 Xola, el terremoto de 1985 provocó que parte de sus instalaciones se vinieran abajo. Ante la fuerza de los movimientos, varios de los pisos y gran parte de la obra del mural en mosaico de O'Gorman y de la escultórica de Zúñiga, desplegadas sobre la fachada del edificio principal,  se desplomaron. La reconstrucción del inmueble fue relativamente rápida. Sin embargo, los murales tardaron más tiempo en ser restituidos debido a una clasificación exhaustiva de cada una de las piezas. Este edificio había sido inaugurado en 1954, el cual se volvió un icono no solamente de su zona, sino de toda la ciudad por sus murales y obras escultóricas, que estuvieron a cargo de artistas como Juan O’Gorman y Francisco Zúñiga, entre otros. Mosaico Mexicano fue la técnica elegida y utilizada por estos artistas, la cual consiste en la colocación de piedras de colores provenientes de distintas entidades del país con el objetivo de realizar una imagen que contara una historia. “Canto a la Patria”, “Independencia y Progreso” y “Los Libertadores” son murales de Juan O’Gorman; de José Chávez Morado destacan “Los Mayas”, “Conquista y Libertad” y “Los Aztecas”. Asimismo, se instalaron esculturas de Francisco Zúñiga y Rodrigo Arenas Betancourt. Cabe mencionar, que tanto los murales como las esculturas, hablan de temas que van desde la época prehispánica, pasando por el periodo colonial, hasta el siglo XX. Todas tenían que ver con el aspecto de comunicación y transporte.  

Una Madre que se derrumbó en pedazos

La otra afectación por los terremotos, monumentos y emblemas Actualmente, con el sismo de 7.1 grados Richter que se registró la tarde de ayer en nuestro país, y que afectó mayormente a la Ciudad de México, la historia se volvió a repetir. Aún las autoridades no han emitido el reporte oficial de las pérdidas humanas y los daños materiales que este terremoto causó, pero la realidad señala que volverán a ser numerosas y lamentables. En este trágico suceso registrado en el país, se reportó la caída del Monumento a la Madre ubicado sobre Avenida Insurgentes, entre Manuel Villalongín y James Sullivan. La Secretaría de Seguridad capitalina (SSPCDMX), sin embargo informó que tras el colapso de la escultura no se no se reportaron heridos en el lugar, pero sí la pérdida de un monumento que fue inaugurado el 10 de mayo de 1949, y que fue construido en honor a las madres mexicanas. En la Ciudad de México la idea de rendir homenaje a las madres con un monumento surge en el año 1922, cuando el entonces Secretario de Educación Pública, José Vasconcelos y el periodista Rafael Alducin, fundador del diario Excélsior, buscando rendir “un homenaje de amor y ternura”, fomentaron la celebración a las madres el 10 de mayo. Ese mismo día, pero de 1944, el entonces presidente Manuel Ávila Camacho colocó la primera piedra de lo que sería el Monumento a la Madre , siendo inaugurado por Miguel Alemán Váldes el 10 de mayo de 1949. El proyecto arquitectónico fue realizado por José Villagrán García, mientras que las esculturas son de Luis Ortiz Monasterio, triunfadores del certamen convocado por el periódico  Excélsior en 1948. El Monumento a la Madre se encontraba en el Jardín del Arte, entre las calles de Sullivan, Villalongín y la Avenida de los Insurgentes, dividiendo las colonias Cuauhtémoc y San Rafael. Se conformaba por tres esculturas; un hombre de rasgos indígenas en posición de escribir, una mujer también con rasgos indígenas, con una mazorca de maíz, símbolo de fertilidad, y la figura más grande es la de una mujer, la madre, con un niño en brazos, con un vestido largo y con rebozo. Contaba también con una placa con la siguiente inscripción: "A la que nos amó antes de conocernos"; a esta placa se le añadió una segunda que lee "Porque su maternidad fue voluntaria", en el marco de los festejos de aniversario de la delegación Cuauhtémoc en agosto de 1991.    

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