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Investigan autoridades fiestas del ‘Club Pollo’ organizadas por pedófilos

Investigan autoridades fiestas del ‘Club Pollo’ organizadas por pedófilos

Autoridades de Chihuahua, investigan red de pedófilos que pagaban más de 50 mil pesos por asistir a fiestas del Club Pollo

Por La Verdad

09/10/2020 02:44

La Fiscalía del Estado de Chihuahua investiga una red de pedófilos que pagaban más de 50 mil pesos por asistir a fiestas del Club Pollo, donde tenían acceso a menores de edad para tener relaciones sexuales.

Esta reunión, a la que asistían adultos y menores de edad, se organizaba en casas de rentas, donde Jaime Avelino M.O., conocido como Hugo Martínez, buscaba diversos domicilios atractivos, con varios cuartos, espacio y todo lo necesario para llevar a cabo los encuentros masivos, donde de paso se producía el material pornográfico que posteriormente comercializaba.

Su atracción hacia los niños y su red de venta de fotos y videos en encuentros sexuales eran guardadas en carpetas en referencia “pollos”.

Interior de una de las casas donde se realizaban las fiestas 'pollo'

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Hasta donde se conoce,  parte de los recursos económicos con que financiaban el Club Pollo, en el que se concentraban pedófilos y pederastas, era un evento mensual que estuvieron realizando en la ciudad de Chihuahua y otros puntos, al que llamaban “polladas”, donde reunían a los menores de edad y hacían diversas actividades de índole sexual.


Para poder ingresar a estas “polladas”, inicialmente tenías que ser un “gallo” del Club Pollo, es decir, tenías que estar sumergido en el tema de la trata de menores de edad y haber recibido de forma especial la invitación a este encuentro clandestino, pues sólo los de mayor confianza podían recibir la invitación a través de perfiles falsos en redes sociales.

Según información que ha recuperado la Fiscalía General del Estado, a través del testimonio de varios involucrados en estos hechos, estas personas sólo se comunicaban a través de perfiles falsos, así como de números que cambiaban de forma constante, donde ocultaban sus identidades y rostros, pero la mayoría se identificaba con “gallos” en sus redes sociales.

Este signo -el gallo- era como una especie de identificación entre los miembros de ese grupo secreto, ya que les facilitaba la identificación entre otros miembros y clientes, quienes podían tener acceso a todo el contenido pornográfico, eventos y otras actividades que realizaba el denominado Club Pollo.

Los tickets de entrada se dividían en tres categorías, el primero, que era la categoría más baja, tenía un costo de tres mil a cinco mil pesos, con esto el interesado o cliente podía ingresar al domicilio, pero sólo podían mirar lo que ocurría al interior, sin poder realizar o hacer algún tocamiento obsceno entre los asistentes o menores.

En la categoría mediana, el costo incrementaba para los interesados, pues iba de los 10 a 20 mil pesos, con los cuales el “gallo” (adulto o cliente) podía ingresar al domicilio, tenía acceso a los menores de edad, obtenía bailes con ellos y podía abusar de los mismos, así como disfrutar la fiesta con algunas bebidas embriagantes y drogas.

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En la última categoría, que era la más costosa, y a la que pocos tenían acceso, tenía un valor a partir de los 50 mil pesos, en la cual el acercamiento y maltrato con los menores no tenía límites, pues estaba permitida cualquier acción con ellos y no había una sola restricción en la relación, pues incluso se aceptaban las relaciones sin protección, como el uso de condón.