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El miedo lo atrapó y asesinó a sus tres hijos

por La Verdad

Agencias / Debate / Diario La Verdad San Miguel de Allende, Guanajuato.- Antonio “N”, un joven velador que junto con su familia quedó en medio de una balacera entre criminales el pasado 13 de enero, fue sentenciado a 16 años y ocho meses de prisión después de declararse culpable de disparar y asesinar a sus tres hijos, en un juicio del sistema acusatorio oral que se realizo este miércoles 19 de julio.

Culpable de disparar y asesinar a sus tres hijos

En menos de cinco horas y con base a una confesión de Antonio "N" y un peritaje psicológico que realizo un especialista, un juez de oralidad determinó una disminución de la pena acumulada que pudo haber alcanzado Antonio de 75 años por los tres homicidios en razón de parentesco, explicó su defensor, Rafael Heredia.

Al terminar la audiencia de procedimiento abreviado efectuada después de siete meses de la tragedia, Heredia aseguró que “el gran miedo que Antonio tenía era que le hicieran más daño”, y fue lo que lo orilló a disparar contra sus tres hijos: Adrián de 11 años, Gabriel de 8 años y Mateo de 4 años, frente a su esposa Juana.
Todos estaban encerrados en el baño de una habitación en la planta alta de una casa propiedad de Cipriano “N”, situada en la comunidad de Cieneguita, en la carretera San Miguel de Allende-Dolores Hidalgo, la noche del pasado 13 de enero.

Antonio era el velador de la casa y todas las noches llevaba a su familia, a ese lugar para que le hicieran compañía. De esa manera fue como esa noche quedaron atrapados en una balacera que se prolongó por más de dos horas, supuestamente entre grupos criminales.

“Antonio aceptó haber cometido un ilícito en la personas de sus hijos, los privó de la vida con una pistola de calibre 22 y lo hizo por el miedo que tuvo y también lo tenían sus hijos y su esposa”, dijo Heredia en un receso, después de que se determinó la sentencia.

La Fiscalía del estado retiró la acusación por tentativa de feminicidio que había hecho en contra de Antonio.

“Él no estaba al 100% de sus facultades mentales, esto conforme a un peritaje en materia de psiquiatría que elaboró un especialista, Fernando López Munguía, quien tiene mucha experiencia” dijo el abogado.

Después de varias entrevistas con el inculpado, el perito determinó que la voluntad de éste estaba disminuida, con lo que el defensor solicitó una reducción en la condena a la que se haría acreedor.

“Estamos ante una pena de 16 años 8 meses que es la mínima, y conforme la buena conducta que tendrá seguramente saldrá en poco tiempo” afirmó.

Al ser interrogado sobre alguna responsabilidad de los agentes que intervinieron en la finca, Heredia descartó tal, puesto que, los agentes “llegaron después de dos horas que se realizo la balacera y tiraron una puerta del local del salón de fiestas. Todos los que se estaban se dieron a la fuga, los policías llegaron e hicieron lo que tenían que hacer. Los señores no le alcanzaron a hacer daño a los menores, ni los policías”, aclaró.

La Procuraduría de Justicia no detuvo a ningún presunto delincuente en el operativo implementado en esa finca, aunque fue la única instancia que intervino, mientras que policías estatales y federales resguardaron el perímetro, pero no actuaron.

Un hermetismo oficial ha rodeado este caso desde el principio, lo que despertó más dudas sobres quienes protagonizaron el enfrentamiento aquella noche y cómo se dio la actuación de los ministeriales, así como el momento en que los tres niños fueron asesinados. Sin embargo, desde el inicio la Procuraduría responsabilizó al velador del fallecimiento de sus tres hijos, como lo consignó Apro.

El abogado Rafael Heredia fue muy enfático en afirmar que en este proceso nunca se prestó “a algún tipo de mentiras”.

Insistió: “En este caso en particular sucedió un hecho que es reprobable, no tanto por Antonio. El hecho es que desgraciadamente el crimen organizado disparó y se dio un enfrentamiento. Durante la balacera de dos horas y media no es el miedo lo que se siente, es pavor y son ganas de morir y son ganas de perder cualquier tipo de realidad. Es lo que le ocurrió a Antonio”, insistió.

   

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