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De perrito abandonado a héroe rescatista tras sismo

por La Verdad

Hueso es un perrito meztizo rescatado en 2010  por la UNAM y que ahora es parte de los binomios caninos de rescate que trabajaron en la búsqueda de sobrevivientes tras el sismo en CDMX

CIUDAD DE MÉXICO.-  “Hueso”, mestizo de color blanco, junto a “Gala”“Baco” y “Cairo”, tres pastores belga malinois; “Geri”, pastor belga groenendael, y “Mina”, labrador, son los perros de la UNAM, que participaron en la búsqueda y rescate de sobrevivientes tras el sismo, hicieron 10 asistencias en 72 horas. Todos ellos siempre a lado de sus manejadores de esta casa de estudios. En un comunicado, la UNAM informó que “Hueso”, primero en abordar la unidad 1 del Programa, también es parte de la sección de Rescate Acuático de la Cruz Roja, pero fue “escolarizado” en el programa universitario.

Lo adoptamos en diciembre de 2010 en la Basílica de Guadalupe; llegó perdido al puesto y gracias al programa aprendió el oficio de rescatista”, dijo su manejador y voluntario, Javier Sotomayor Hernández.

Se ha preparado, es alegre, juguetón, distraído, “como fue callejero, de repente lo envuelve la inquietud”, destacó. La misión en la colonia Lindavista de la Ciudad de México fue la décima que el programa de binomios perro-humano de la UNAM realizó desde el pasado 19 de septiembre. Han estado los últimos días en el Colegio Enrique Rébsamen; en Viaducto; en las calles de Escocia, Gabriel Mancera, Saratoga, Petén, Bolívar y Chimalpopoca, Medellín y San Luis, Ámsterdam; y en la colonia Lindavista”. Explicó que los perros realizan “marcajes” en donde detectan a personas vivas, en las estructuras colapsadas.

“Hay una adrenalina especial, hay buena voluntad y solidaridad; hemos trabajado a la par con el equipo de Alemania e Israel, regularmente nos dividimos en dos células, pero el primer día nos repartimos en tres”, colaborador.

Recordó que tras el mediodía del 19 de septiembre, de regreso del simulacro en esta urbe, se detuvieron a comer en la esquina de Viaducto y Cuauhtémoc.

Ahí nos sorprendió el sismo; esperamos a que pasara y justo cuadras atrás, por el Centro Médico, había ya colapsos, y empezamos a trabajar. Íbamos equipados con dos perros y un vehículo, desde ese momento no hemos parado”.

 

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