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Andrés y Jimena los niños que murieron abrazados en el sismo

por La Verdad

Agencias / Diario La VerdadMéxico, D.F.- Andrés y Jimena los niños que murieron abrazados en el sismouno nunca sabe cuándo sera su último día de vida y mucho menos cuándo será la última vez que vera a sus seres queridos, esto le sucedió al colombiano  Julián Astudillo quién perdió a sus dos hijos en el terremoto de este 7 de septiembre en México.

¡Los niños no quisieron ir a la escuela!

Justo el día del sismo, Andrés y Jimena, de 11 y 6 años, no quisieron ir a la escuela y se quedaron en casa, en el multifamiliar que se derrumbó en Tlalpan; "era el día que Diosito los llamó, los necesitaba a mis muchachos", dijo el padre.El pasado 19 de septiembre el colombiano Julián Astudillo perdió a sus dos hijos en el terremoto Él se encontraba en Cali.En declaraciones a medios colombianos, narró cómo empezó la pesadilla: al enterarse del sismo, llamó a la madre de sus hijos, mexicana y quien vivía con ellos en el multifamiliar de Tlalpan.Ella le respondió que no estaba en casa, que los pequeños, Julián Andrés, de 11 años, y Jimena, de 6, se habían quedado ahí porque justo ese día no habían ido a la escuela, y que iba a ver cómo estaban. La angustia comenzó."Se quisieron quedar en la casa y sucedió lo que sucedió. De un edicio de cinco pisos se les cayeron tres encima. Estaban asxiados y lo más doloroso es que murieron abrazaditos”, declaró Julián a medios colombianos.En un video difundido por el diario colombiano El Tiempo (GDA), Julián contó que los niños estuvieron bajo los escombros desde el momento del temblor y hasta las 11 de la mañana del miércoles.“Los niños se escuchaban, de dos a seis de la tarde -del martes- todavía; se escuchaba que gritaban y todo, pero ya después no volvieron a escucharlos”, dijo, mientras se preparaba para viajar a México, donde está previsto que los pequeños fueran enterrados este viernes.Julián, quien vivió en México durante 15 años, estaba en Cali por trabajo y, según Noticias Caracol, viajaba a ver a sus hijos “cuando podía”, pero hace cinco años que no los veía por problemas económicos.Los amigos de Julián le ayudaron a reunir dinero para que pudiera viajar a México a despedir a Julián y a Jimena.De haber estado en la escuela, los niños estarían vivos, dijo a Caracol, porque al colegio no le pasó nada. “Era el día que Diosito los llamó, los necesitaba a mis muchachos”. 

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