Secciones
Influencers

¿Y qué celebramos?

por La Verdad

¿Y qué celebramos? Por Bernardo Flores Heymann @ bfheymann   Supuestamente tenemos 207 años de ser independientes del yugo de otro país, pero somos codependientes de nuestros estereotipos. Celebramos esa horrible imagen de niño asesinado con la playera del Tri dando la vuelta al mundo un día antes de gritar ¡Viva México! Pero, en serio gente ¿viva qué? ¿la guerra, las drogas, la violencia, la impunidad y la corrupción? A lo único que le estamos dando vida últimamente es la muerte, la enfermedad y al cinismo. Le damos vida al temor y al monstruo que estamos gestando en las mismas entrañas de cada compatriota ¿Celebramos entonces el caso de Mara? No es el único, pero es el más sonado. Leo implacables editoriales que piden que se detenga la violencia de género, estudio las cartas que le escriben diciendo que no fue su culpa salir a bailar o echarse unos drinks con sus amigos. Y sí, por qué carajos debemos vivir con miedo, por qué demonios no podemos respetar a las mujeres, por qué gritamos más un gol que la injusticia, por qué pagamos salarios tan altos a políticos pero tan bajos a los policías. Creo, pero cada vez es más una certeza, que son más los malos, egoístas, desalmados, y abusivos que los buenos. ¿Y luego? Celebramos entonces que vivimos haciendo apologías de la violencia en todos lados. Muchos medios viven de satisfacer el morbo de la gente con imágenes grotescas e indecentes, otros tantos redactando historias de crimen erótico y los nuevos medios, los innovadores, solo producen historias de narcos héroes, criminales buenos y malos que hacen la chamba que el gobierno debería hacer. Algunos otros, los menos, enaltecen eso mismo que se quiere erradicar, y otros tantos solo ignoran –está bien, nos decimos– pero entonces publican solo lo que atañe los intereses de unos. Sí, la violencia debería provocarnos asco y rabia, no queremos más Maras ni daños colaterales. “Es que los papás tienen la culpa, para qué la dejan salir sola”, he escuchado que dicen últimamente, pero es que ni siquiera deberíamos señalar un culpable porque, de entrada, deberíamos poder transitar libremente sin temor a que un chofer nos aceche, o que nos atravesemos en el fuego cruzado de dos cárteles o que la sociedad civil nos rodea, nos robe cuando necesitamos ayuda. Acabamos de celebrar que la gente se siente más insegura con policías alrededor que sin ellos. Pedimos que viva un México donde la impunidad sobra, celebramos una patria desalmada y pedimos que viva una ilusión. Celebramos la codependencia de nuestra creencias más arraigadas como ese que reza que el que no tranza no avanza, o bien de nuestros ideales más creativos como “aca- bándose el dinero se termina la amistad” y muchos otros que reflejan no las ganas de crecer, pero si esas forma de enchinchar. Últimamente pienso que son más los ma- los. Si es así, no sé qué celebrar entonces. Si por el contrario somos más los buenos, ¿qué estamos esperando para demostrarlo? Yo sí quiero que Viva México. El problema es que al final ya no es lo que queramos, sino que somos indiferentes. Nos vale y gritamos que viva, algo, lo que sea, con tal que algo viva, para decir que avanzamos, que estamos bien. Que somos... lo que sea que decimos ser. Mexicanos.

Comentarios

Te puede interesar