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Una moda que los padres podemos evitar

por La Verdad

Francisco Espinosa / Periodista Diario La Verdad.@espinosapaco .- Una moda que los padres podemos evitarEl caso de las fiestas clandestinas que para menores de edad se realizan en algunos lugares de Cancún y Playa del Carmen, e incluso en Puerto Morelos, las cuales cada vez son más frecuentes, me parece que el asunto no es, como algunos dicen por ahí, culpar a las autoridades “porque permiten este tipo de eventos donde se le vende alcohol a los menores de edad”.No señores, aquí quienes están fallando no son las autoridades sino los padres de familia. Sí, la sociedad tiene que admitirlo y en un análisis de autoreflexión debe reconocer que esta fallando porque no es posible que los padres y madres, cuando se enteran que la policía clausuró una fiesta y los manda a llamar para recoger a sus hijos, ponen el grito en el cielo e incluso amenazan a los guardianes del orden cuando ellos simple y sencillamente están haciendo su trabajo.Señores padres de familia, la culpa sólo es de ustedes porque son los primeros que deben saber a dónde van sus hijos y con quiénes van.La tecnología tiene aspectos muy positivos, pero también negativos.Ahora con un teléfono móvil se organizan las fiestas, se sube a una red social, se viraliza, todos se ponen de acuerdo y se arma en grande. Antes, los hijos menores pedían permiso para salir, se les preguntaba de qué era la fiesta, quién la organizaba, en dónde iba a realizarse y hasta se ponía un límite para volver a casa.De hecho, ahora ya no es común que un papá o una mamá conozca a todos los amigos de sus hijos, y no es que no sean de carne y hueso, pero todos están en grupos de wattsapp, nadie va a una casa para que los vean, para que se presente ante la familia como amigo o amiga.Insisto, los padres son los que están fallando y eso lo tienen que admitir, en vez de culpar a la autoridad por las ‘fiestas clandestinas’.Señor y señora, no se hagan, son fiestas clandestinas, se hacen por medio de grupos en las redes sociales y ustedes ni en cuenta sobre esto.Un caso similar ocurre con el operativo del ‘Alcoholímetro’ cuando los agentes de Tránsito detectan a un menor, independientemente si va o no con aliento alcohólico, le hablan al padre o tutor y cuando se da el caso de un influyente en vez de ser ‘humilde’ y dar las gracias porque le están quizás salvando la vida a su hijo o a alguien más, amenazan a los oficiales bajo argumento de que conocen a la mamá del alcalde y se lo van a decir.De veras, que este tipo de actitudes, como me lo comentó un agente, dan pena ajena y aunque les molesta cuando ‘llega un influyente’, ellos cumplen con su trabajo y aseguran al infractor, se llame o se apellide como sea.Volviendo con las fiestas clandestinas, la recomendación a los papás es que estén pendientes de sus hijos. Está bien que salgan a divertirse, se lo merece la mayoría, pero todo a su respectiva edad y en esas fiestas sabemos que el alcohol circula a grandes cantidades.

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