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Un respiro para el planeta

Carlos Berlin

Carlos Berlin

Carlos Berlín

Por La Verdad

29/01/2018 05:00

Es bueno que se vacíe la tierra y se aparten las aguas de los lugares bajos, a fin de que éstos puedan ser cultivados. En ellos, la siembra será fecundada por el rocío del aire y por la humedad subterránea. Los árboles crecerán, se cubrirán de flores y darán fruto y esparcirán su semilla. De los frutos cosechados comerán los pobladores que han de venir. Tendrán de este modo igual naturaleza que su comida. Nunca tendrá otra. Morirán el día que llegaren a tenerla distinta’. Popol-Vuh

 Nuestro planeta está enfermo y tiene a científicos de todo el mundo haciendo el papel del médico que examina a su paciente. Ellos han diagnosticado desde hace varios años que nuestro hogar padece de una enfermedad grave que puede llegar a ser terminal si no se le atiende de inmediato, este mal que afecta nuestro planeta se llama ‘calentamiento global’, y su principal consecuencia tiene nombre: ‘cambio climático’.

Los millones de toneladas de carbono que los seres humanos hemos lanzado por décadas a la atmósfera se han acumulado de forma tal que no permiten que la radiación solar después del contacto con la superficie de la tierra se irradie libremente al espacio, produciendo una especie de rebote del suelo a la atmósfera y viceversa, lo que da como resultado el calentamiento global que trae consigo el cambio climático.

Este cambio climático ya reporta fenómenos naturales extremos como sequías, inundaciones, el deshielo de los polos, aumento de las temperaturas, extinción de especies y una larga la lista. No hay duda de que nuestro descuido del planeta, que es nuestro cobijo y sustento, nos está cobrando la factura y que vivimos una crisis.

Pero no hemos perdido la batalla, no. Recordemos que una crisis entraña ‘la muerte de algo’ y el nacimiento de ‘algo nuevo’. En el caso de la crisis ambiental, la posibilidad de que ese algo nuevo sea una realidad esperanzadora, mejor, está en nuestras manos, o mejor aún, en nuestra conciencia y, aunque se trata de la conciencia colectiva, cada uno de nosotros tiene mucho por hacer para reencaminar los pasos de la humanidad.

Empecemos por preguntarnos ¿Por dónde comenzar?

Un buen principio es considerar que en la educación se encuentra el pivote del cambio, un cambio de mentalidad, de conciencia, que entraña saber que no estamos aislados, que en el universo todo se conecta.

Ahí radica en muy buena medida el combate a los males que aquejan al plantea y, personalmente, creo que debemos construir esta nueva conciencia con los elementos (conocimientos y herramientas) que nos proporciona la modernidad. Veamos hacia el conocimiento actual.

Pero no olvidemos a las culturas milenarias que de alguna manera han dejado marcada la ruta para evolucionar hacia un estado más elevado. Los mayas predijeron lo que hoy está pasando, pronosticaron el calentamiento global y sabían acerca de los cambios que el mundo está experimentando. Entonces, por qué no preguntarles ¿Qué hacer? ¿Cuál es la salida? Es hora de escucharlos.

Los yucatecos somos afortunados de tener en nuestros genes su herencia, busquemos en nuestro interior. Empecemos por reflexionar acerca de la manera en que su sabiduría los orientaba para aprovechar los recursos naturales sin deteriorar el medio ambiente.

Busquemos alternativas, informémonos acerca de los pasos que podemos dar para combatir el daño al planeta. Ayudemos a generar conciencia ambiental, porque cada quien, en nuestro ámbito, podemos realizar sencillas acciones que trascienden.

¡Cualquier acción que emprendamos a favor del medio ambiente es un respiro para el planeta y, por consiguiente, para la humanidad!

Ese tema, el de las pequeñas acciones que podemos realizar, lo tocaremos en nuestra próxima entrega. Saludos.

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