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TINTA PÚBLICA: La segunda parte de mi vida
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TINTA PÚBLICA: La segunda parte de mi vida

Fernando Coronado
 

por LaVerdad

TINTA PÚBLICA: La segunda parte de mi vida

TINTA PÚBLICA: La segunda parte de mi vida

Pasado mañana se cumplen dos años de haber sufrido un infarto cerebral hemorrágico mejor conocido como derrame cerebral o ictus, debido a una crisis hipertensiva de mi presión arterial.

El 23 de enero del 2017 entré por urgencia a un quirófano, en términos prácticos me fue retirado un pedazo de hueso craneal para limpiar la hemorragia y conocer las secuelas que el evento dejó en mi sistema nervioso, estuve 18 días hospitalizado entre terapia intensiva y piso en los cuales fui recuperando la conciencia y viendo en periodos lentos a mis familiares que según como me encontraban me iban informando la gravedad de mi condición de salud, Llegó el día de dejar el hospital; perdí gobernabilidad de la mitad de mi cuerpo hemiplejía del lado izquierdo, ni sentarme podía era como un costal de huesos sin músculos, llegué a casa y mi sobrinos abuelos, hermanos , padres y amigos me esperaban  un cuarto en la planta baja de casa lo adaptaron como un cuarto hospitalario. Todo había cambiado, esa noche estuve muy inquieto pues miles de pensamientos rondaban mi cabeza, que pasaría con mi vida?, adquirí una limitante cómo se vive de una nueva manera, esa noche entendí que la persona que entró al quirófano no murió en lo físico pero si en lo mental, espiritual entre otras cosas, la primera parte de mi vida hacía terminado, estaba en la antesala de dar inicio a la segunda parte de mi vida, el proceso de aceptación de la limitante pasar  de ser un solucionador independiente a un ser dependiente como un niño de edad inicial es muy complicado.

Mis padres hacían todo lo posible por mantenerme animado, hablándome de fe como personas católicas que somos, otros familiares y amigos dándome ánimos por todos los medios posibles, cientos de muestras de cariño, la verdad en la primera parte de mi vida me preocupa por sembrar buenas acciones e intenciones y en esos momentos sentí que cosechaba aquellas buenas acciones. También es cierto que sin el respaldo familiar de compañeros de trabajo y amigos jamás hubiera salido adelante o inyectarme esas ganas de superación.

La secuela si bien fue grave, era rehabilítale, ahí la oportunidad de vida ya era un activo fijo, estaba vivo,  hablaba, pensaba,, veía, comía y con mucha terapia podría recuperarme. Muchas noches lloré,  le reproché a la vida mi situación, caray era una persona tan llena de vida, alegre con ganas de comerse al mundo y retroceder unos 30 años no lo entendía sinceramente.

Inicié mis terapias ya que  el periodo de descanso posterior a la cirugía craneal me lo permitió iniciaron mis cientos de citas médicas, neurocirujano, psicólogo, cardiólogo, radiólogo, terapeutas físicos, internistas, nefrólogos, entre otros especialistas la recomendación era la misma, mi vida , mis hábitos y vida social había que dejarla atrás, el ritmo tenía qué cambiar, mi alimentación seria especial y viviría con medicina de por vida contra la hipertensión.

Es por eso que le llamo la segunda parte de mi vida, la primera la viví inconsciente de estos cuidados, pero si no quería irme al hoyo tenía que cuadrarme, la factura llega tarde o temprano, tal vez me llegó temprano pero entiendo también que si no llegaba en ese momento es probable qué no hubiera podido escribir este texto. En el camino, vas entendiendo los cambios que requieres. Incluye alejarse de círculos que considerabas entrañables, pero las personas tienen su vida y no tiene porqué entender la tuya, es un poco egoísta, pero es real, hoy cuento con las personas que yo decidí conservar en mi vida y las que no están les deseo el bien no es nada personal, todo lo hice por mí, por iniciar mi nueva vida y disfrutarla de manera diferente.

Repito ya no soy ese Fernando que entró al quirófano por urgencia, la situación me obligó a entenderlo así, sin embargo una oportunidad de vida de esta magnitud, me permitió darme tiempo de hacer una profunda pausa, social, laboral y espiritual que hoy me mantiene de pie y con mucha paz, trabajo en mi paciencia y carácter impulsivo, porqué la esencia no se pierde y gracias a dios en lo cognitivo no tuve afectaciones, pero esta segunda parte de mi vida me ha dado pie a poder ser una mejor persona de la que fui.

Estoy seguro que todas las personas en algún punto de su vida, por una pérdida humana, una relación fallida, un fracaso comercial, o simplemente sentirse en la oscuridad lleno de temeros faltos de fe, tienen la oportunidad de iniciar la segunda parte de su vida.  No tengan miedo, hoy agradezco vivir con esta nueva visión, consiente de las problemáticas que viven las personas con una limitante física, consiente de un cuidado especial a nuestro templo mayor: el cuerpo.

También recuperé mi fe, hoy camino lento y ayudado por un bastón, mi hermano Roberto me Re enseñó a leer, sumar, restar y hacer cuentas (gracias por eso hermano), hoy cada despertar es un motivo para gradecer la segunda parte de mi vida, tengo gratas experiencias de lo que fue la primera, pero, estoy agradecido por poder construir con nueva conciencia esta oportunidad.

Gracias a todas las personas que lo han hecho posible son demasiadas pero mi gratitud hoy es tan grande que sé que llega todos, hoy un abrazo  de mis sobrinos, un café con mi abuelo una plática con mis padres, hermanos y familiares en general se vive y disfruta diferente, por muy grave que sea tu situación, no tengas miedo de dar inicio a una nueva parte de tu vida, toda crisis incluye oportunidades y nada eterno ni lo bueno ni lo malo todo pasa,  agradezco tu lectura y nos leemos en la siguiente #TintaPublica.

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