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¿Qué opinan sobre las nuevas adaptaciones en el lenguaje?

¿Qué opinan sobre las nuevas adaptaciones en el lenguaje?

¿Qué opinan sobre las nuevas adaptaciones en el lenguaje?

Columna “Hablando Derecho”  

Por Dra. Dileri Olmedo

13/10/2021 10:19

Mientras la Real Academia Española (RAE) despedía el año 2020 anunciando que las tan esperadas novedades léxicas añadidas al diccionario incluían palabras como emoji, cuarentenar, finde y COVID, también se pronunció respecto al llamado lenguaje inclusivo indicando, como en otras ocasiones, que el uso de la “e” para sustituir a la “a” y a la “o” como terminaciones, es innecesario y ajeno a la morfología del español. En la lucha por alcanzar la igualdad son cada vez más las comunidades, instituciones académicas, medios de comunicación y organizaciones que buscan la deconstrucción hacia un lenguaje inclusivo. Casi 10 grandes universidades argentinas aceptan ya estas modificaciones en producciones orales y escritas, e instituciones de la administración pública y municipalidades incorporan su uso en la documentación oficial, mientras la RAE reitera que en español el masculino “cumple la función como término no marcado de la oposición de género”.

La flexibilidad y capacidad de adaptación de la lengua para describir y comunicar cosas nuevas es la base de lo que la hace funcionar como lengua. El español, como todos los idiomas, funciona en base a la practicidad y la costumbre. Es copletamente normal que no hablemos y escribamos como hace más de 400 años, la realidad que vivimos es completamente diferente, y el español, para seguir sirviendo a su propósito debe adaptarse para describir lo más fielmente posible estas realidades, además de ser un puente de comunicación efectiva entre los hispanoparlantes. Hoy existen palabras que no existían hace veinte años, hace cinco, hace dos. El lenguaje ha sido más retado en estas últimas dos décadas que en cuatro siglos. La navegación en internet y los canales globales que abren las redes sociales y sitios de contenido han venido a marcar un nuevo ritmo de evolución para el lenguaje, como en su momento lo hizo la imprenta.

Si hablamos del uso correcto del español, también debemos entender que inclusivo y neutro no es lo mismo. En términos de género, la RAE define el neutro como la ausencia del mismo, mientras que si decimos inclusivo nos referimos a la capacidad o virtud de incluir. Si bien son términos relacionados que van de la mano para entender el lenguaje de visibilización para personas diversas, no son términos intercambiables. Entendemos todo esto como evolución natural del lenguaje, no una deformación, excepto cuando hablamos de las identidades de género, y de las palabras que surgen ante la necesidad de nombrar y describir la realidad de las personas diversas. El debate no es nuevo y no corresponde a la explosión de un solo evento viral. El sentimiento más inmediato de muchos al hablar sobre nuevas formas de referirnos a las personas no heteronormadas, es el de la ofensa y la molestia ante el uso incorrecto del lenguaje o la falta de respeto a la lengua.

La lengua no es una persona, ni una institución, podríamos decir que está viva en el hablar de quienes la usamos, pero esa vida depende totalmente de su utilidad y practicidad para definir, comunicar y normalizar nuestras realidades. Instituciones como la Organización de las Naciones Unidas han creado una guía, que reconocen como “un documento vivo que evoluciona con el tiempo”, para asegurar un uso del lenguaje sensible al género. Dicha guía se aleja de recomendaciones puramente lingüísticas y aconseja evitar sesgos de género en el idioma, y así, por ejemplo, sustituir “las enfermeras” y “los doctores” por “personal médico”. En los dos mil años de la historia de la lengua española ha habido intentos regulatorios y nadie les ha hecho caso; los intentos regulatorios suelen venir desde instancias de poder, como la Corona; en el período de los Reyes Católicos o con los borbones en el siglo XVIII, con la creación de las academias hubo muchos decretos de buen uso de la lengua, pero con pocos o nulos resultados en el empleo del español día a día.

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Retomando lo anterior podemos deducir que solamente argumentamos un uso incorrecto del lenguaje cuando las palabras que buscamos dejar fuera de la corrección son las de diversidad de género, el problema no es que esté bien o mal inventar una palabra, si lo pensamos en forma simple, todas las palabras son inventadas. El problema es que el propósito de estas palabras es admitir la existencia y normalización de las personas trans, no binarias y de género fluido, y aquí entran diferencias de pensamiento mucho más complejas que pertenecen más al terreno social que al lingüístico.

¿Qué consecuencias hay en estas nuevas adaptaciones al lenguaje en la sociedad de nuestro país?

Dado todo lo anteriormente citado podemos concluir que el desdoblar en masculino y femenino algunas palabras, utilizar todxs, tod@s o todes, así como separar entre lenguaje sexista y lenguaje inclusivo, ha sido una moda promovida desde instituciones gubernamentales o asociaciones civiles, a veces practicada por algunos sectores de la población hispanohablante. La gramática es como si fuera un teflón a la que se le resbala todo, sólo le hacen mella aquellas innovaciones que sirven para algo en el funcionamiento de la gramática. Si queremos meterle correspondencia a la lengua española con el mundo real pues tendríamos que meterle correspondencias genéricas a unas minorías que son reales como las famosas minorías T: travestis, transgéneros, transexuales, que son ámbitos distintos de preferencias sexuales; o sea, es un asunto muy complejo y la gramática no da cuenta de todas esas complejidades del mundo. Desafortunadamente en el caso de los vocabularios para la diversidad de género el cambio ha tenido que ser con base en el activismo, y aún si es un cambio a favor de la humanidad y dignidad de las personas no heteronormadas, no es un cambio orgánico, es un cambio que enfrenta barreras tanto lingüísticas como sociales. Sin embargo, en lo que podemos generar soluciones más duraderas que vengan desde la estructura gramatical del español, y que faciliten aflojar la resistencia de muchos hispanoparlantes sugerimos seguir el consejo de la RAE, pregunte a dicha persona cómo desea ser tratada.

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Ya para despedirnos queremos compartirles la siguiente frase de Mario Alonso Puig que dice así:

“El lenguaje no sólo describe la realidad, sino que además es capaz de crearla. Nuestra forma de hablarnos a nosotros mismos afecta tremendamente a nuestra manera de relacionarnos con el mundo.”

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