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Pasan los informes y a lo que viene

por La Verdad

Francisco Espinosa Periodista de La Verdad @espinosapaco Se acabó la euforia de los informes de gobierno de la temporada 2017, todos sin excepción cumplieron con presentar todo lo bueno que aseguran han hecho en su municipio o el estado. Cada quien lo hizo a su estilo y a su manera, pero lo importante es que alrededor de estos mensajes prevaleció algo muy importante que no tenemos en otras partes del país: unidad. En los informes del gobernador Carlos Joaquín y de los presidentes municipales imperó la pluralidad. En otros estados, si alguien que representa un color de un partido va al informe de una autoridad distinta, de inmediato en las redes sociales ya lo están acusando de traidor o lo empiezan a relacionar con que ya se quiere cambiar de barco. Eso no pasa en Quintana Roo, no hay esa mezquindad política en la que un perredista no es capaz de sentarse a dialogar y escuchar lo que una autoridad priísta puede decir y viceversa, así como también los panistas y los del PVEM. Cuando hay esa concordancia y se deja de lado el rencor quien gana es el estado y sus habitantes. Por ejemplo, vimos al diputado federal del PRI, José Luis ‘Chanito’ Toledo sonriente en la plática con gente del PAN y del PRD, pero lo más importante, desde su trinchera en el Congreso de la Unión no busca un beneficio personal, sino que es un incansable gestor de recursos para el estado. En el mismo tenor Arleth Molgora Glover, legisladora federal del tricolor, asistió al informe del gobernador sin acciones de protagonismo. Por cierto, una pregunta recurrente en el carrusel de informes fue ¿dónde está Paul Carrillo?, para más de uno se le hizo extraño no ver al ex presidente municipal de Benito Juárez, por ejemplo, en el informe de Remberto Estrada Barba o Laura Fernández Piña. En más de un informe llamó la atención el nivel de aceptación de la gente hacia su respectiva autoridad, pero ojo, es hacia el gobernador, la presidenta municipal o el alcalde, porque contra algunos secretarios y directores de área no existe tal simpatía. La gente se queja de que hay algunos funcionarios que como se dice coloquialmente, “les está quedando grande el caballo” porque no están haciendo lo esencial ni ven el ejemplo de su jefe o jefa en la propia casa, es decir, no están trabajando como debe ser, no están atendiendo a la gente, tienen oficinas con puertas cerradas y no uno o dos, sino tres, cuatro o más personas que presuntamente salen por ellos para atender a ‘Juan Pueblo’ (ciudadano común y corriente como usted o yo, amable lector) pero sólo les dan largas y se muestran con signos de prepotencia, lo cual contrasta con la actitud que siempre muestra el gobernador y la mayoría de los alcaldes y las alcaldesas. Estos funcionarios y directores tienen que dar el ancho y responder tanto a la confianza de quien los puso en el cargo como de la ciudadanía. Ojalá y lo hagan porque Quintana Roo necesita de gente comprometida y con trabajo de campo, que salga a la calle, que sude y que perciba su entorno más allá de un móvil.

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