Secciones
No hay soledades malas
Influencers

No hay soledades malas

Ni con frenillos me detengo.

Por: Adalberto Pereira.

por LaVerdad

No hay soledades malas

No hay soledades malas

Yo no soy popular, pero tengo bueno amigos. No soy rico, pero tengo lo que necesito. Sé que no a todos les agrado, pero sé que mucha gente me aprecia de verdad.

Frases que deben hacerte recordar que aunque tu soledad impere en tu día y nuble tu visión optimista, en el fondo de toda oscuridad siempre habrá algún agujero que emane luz de su interior. La oscuridad no existe sin la luz, así como tampoco hay luz sin la oscuridad.

Es un infinito coexistencial del que dependemos el uno del otro. La soledad no es más que un estado de nuestra capacidad humana de reencontrarnos con nosotros mismos. De recordar que nacemos solos y a partir de ese instante recorremos el camino a nuestro paso, entre árboles que oscurecen la senda en algunos tramos, pero que el sol radiante ilumina por más tiempo distancias largas.

Las tortugas marinas nacen entre muchos de la misma camada, decenas de ellos solo pueden gozar de nacer juntos pero que al cabo de unos minutos comienzan a partir hacia el mar para no volverse a ver nunca más. La soledad en estos animales es verdaderamente impresionante, después de adentrarse al mar nunca vuelven a tierra firme. Sólo las hembras, años después, cuando es tiempo de desovar.

No tenemos esa capacidad. No se nos bendijo con la fuerza necesaria para sobrevivir estando solos siempre. Nuestra evolución nos ha hecho dependientes de la colectividad humana, de las relaciones sociales y las interrelaciones personales. Necesitamos ser escuchados, oír voces de los demás, mantener contacto visual y físico que nutra esta dependencia intrínseca de nuestro ser.

Aunque la soledad no depende solo de un factor como la reticencia o al aislamiento, puede ser generada de manera que no nos depende controlar. En ocasiones la genética juega un papel importante en causarnos este problema. A veces es causada (más ahora en nuestro presente) por las redes sociales. Nuestra dependencia a estos medios nos alejan de las relaciones bidireccionales de forma real y no virtual. Causando un vacío que altera las emociones y que por ende puede terminar desembocando en una soledad por falta de interacción personal.

Sea cualquiera de los motivos por los que uno padece esta situación, no hay que dejarnos llevar por los fuertes sentimientos depresivos que en ocasiones puede atraer.

La meditación no es algo que se aprende y cualquiera puede obtener resultados positivos de practicarla. Desde un tiempo a solas en el baño, bajo el caer del agua de la regadera, en un jardín verde rodeado de plantas y de la brisa, o simplemente estar acostado en el piso, observando el techo de nuestra casa, pensando lo grandioso que es estar un día más pudiendo respirar, mirar, oler, tocar y hablar. La soledad no es la peor cosa que podemos sufrir estando en vida, lo hay mucho peores, pero el caso no es averiguar cuales son, sino aprender a ser fuertes con la paciencia, la tolerancia y a veces con la soledad, que nunca suele ser para siempre.

Los pensamientos se irán volviendo pasajeros, cuando nos demos cuenta éstos habrán caído en el trayecto recorrido con nuestro mirar al frente, sobre el horizonte.

Temas

Comentarios