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Negociando: Venta de artesanías piratas, negocio de muchas ilegalidades
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Negociando: Venta de artesanías piratas, negocio de muchas ilegalidades

Yoisi Moguel

por LaVerdad

Negociando: Venta de artesanías piratas, negocio de muchas ilegalidades

Negociando: Venta de artesanías piratas, negocio de muchas ilegalidades

Para ellas, alguna todavía adolescentes, su dignidad se guarda en el manto que cargan sobre sus hombros para llevar la mercancía, y en muchas ocasiones a sus hijos que duermen mientras recorren las calles del centro histórico de Mérida, para ofrecer a su paso bolsos, blusas o chales, todo bordado y catalogado como artesanías chiapanecas.

Esta escena que se replica los 365 días del año, de manera perseverante, escapa a la vista de muchos como un problema cotidiano en ascenso y que a diario se arraiga en los sitios de mayor afluencia turística de la ciudad, donde está el negocio.

A diario decenas de mujeres, niños y adolescentes originarios de Chiapas salen de diferentes casonas antiguas del centro de la ciudad para vender productos supuestamente artesanales, dulces, chicles y cigarros en las calles más concurridas, así como en cantinas y bares, donde les permiten el acceso.

La falta de oportunidades laborales en su lugar de origen ha creado toda una infraestructura informal de venta ambulante de mercancía supuestamente proveniente de Chiapas, pero que en realidad es maquilada en China, sin que se conozca la forma de cómo entra al país.

Este problema que tiene en jaque a los comerciantes formalmente establecidos, restaurantes, tiendas de ropa y artesanías, ya rebasó a las autoridades de los tres niveles de gobierno que no saben o no quieren atacar esta competencia desleal, que atenta contra la creación de empleos formales y fomenta la evasión de impuestos, así como otras ilegalidades de carácter fiscal.

Esta situación, que nos daña como sociedad, estado y país, es simplemente ignorada por las autoridades, pues de manera sencilla evitan entrar en conflicto con quienes tienen el control del negocio o forman parte de una cadena de corrupción a la que tal vez puede les dé miedo enfrentarse, pereza combatir o no quieren perder parte de las regalías.

Por ser parte de la cotidianidad de la ciudad no nos percatamos del nivel del problema, que llega a delitos como trata de personas, contrabando de la mercancía, explotación de menores, sin pensar ni imaginar episodios que viven estos niños y jóvenes que andan por las calles hasta altas horas de las noches.

En el caso de los menores de edad, por ganar unos pesos tienen que entrar a cantinas y bares a vender sus dulces, chicles y cigarros, lo cual es una violación a la ley, ante la complacencia de las autoridades.

Tal vez si desgranamos este caso se torne terrible, pero es más impactante vernos como sociedad apática, indiferente e insensible, en el que las asociaciones civiles callan, donde no hay nadie, con excepción de los empresarios, que levanten la voz para defender los derechos humanos y los otorgados en la Constitución Mexicana que son cruelmente vulnerados como: Libertad, igualdad, educación, trabajo, salud y una vida digna, entre otros, de estos chiapanecos.

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