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Negociando: Transporte público, negocio de pocos que todos pagan

Yoisi Moguel

por LaVerdad

La modernización del transporte urbano en Mérida es un tema que siempre está en el debate público, porque impacta a miles de ciudadanos que a diario necesitan de ese servicio, porque están involucrados concesionarios de las diferentes rutas y las autoridades, sin que se llegue a mejorar la calidad y a cubrir las expectativas de los usuarios.

Así, una y otra vez más, los meridanos escuchamos, observamos y quedamos como simples espectadores en una negociación, entre autoridades y empresarios, sobre el alza del pasaje de los camiones, y al cerrarse el trato siempre terminaremos pagando más por un servicio que tenemos que aceptar por necesidad. 

Argumentando el alza de los combustibles, que se entiende, de las refacciones, el mejoramiento de las unidades, que nunca se cumple, los dueños de las unidades de transporte vuelven a pedir una actualización de las tarifas, para llegar a los 13 pesos, y 8 para estudiantes y personas con discapacidad o de la tercera edad, porque mantener el precio actual ya no es un negocio.

Para no elevar el costo del boleto los empresarios proponen de manera angustiada, humilde y gentil, que el gobierno les otorgue un subsidio solamente de 35 millones de pesos al mes, para mantener las más de mil 700 unidades de servicio de pasajeros que circulan en Mérida, es decir, esperan recibir 20 mil pesos mensuales por camión, para seguir operando sin complicación y para hacerle el favor al ciudadano de llevarlo.

Es lamentable que como empresarios no conozcan el principio básico: Si la operación de sus camiones ya no es redituable entreguen su concesión y dedíquense a otro giro, para que el gobierno destine esos recursos a atender temas de salud, educación, infraestructura, entre otros.

Se les olvida que el subsidio que piden para no salir a raya en su negocio también será pagado por los ciudadanos.

En los últimos años las autoridades estatales han implementado diversas estrategias para que los habitantes de Mérida, y los visitantes nacionales y extranjeros, encuentren un servicio de transporte público a la altura de una ciudad en pleno crecimiento comercial y de vivienda.

El plan más reciente fue el Sistema Integral de Transporte Urbano (Situr), que se presentó en 2015 como el proyecto que cambiaría el rostro del servicio colectivo de pasajeros mediante una aportación gubernamental de más de 13 millones de pesos que se otorgó a los concesionarios, para echar andar las primeras 40 unidades de ese moderno servicio.

Pero desde los primeros meses surgió la decepción, porque lejos quedó el Situr prometido, pues el servicio sigue siendo pésimo, con operadores de transporte que no respetan los señalamientos de tránsito, así como en muchas ocasiones no dan parada, sobre todo si ven que son estudiantes o personas adultas.

A diario circulan por las calles de Mérida camiones de modelos antiguos, en condiciones pésimas, que más que brindar un servicio representan un peligro para quienes tienen la necesidad de utilizarlos, sin que la autoridad tome cartas en el asunto y exija que renueven sus flotillas.

Aunque argumentan que dar el servicio de transporte les deja más pérdidas que ganancias, los empresarios del ramo no dejan las concesiones, es más, en sus patios de maniobras tienen estacionadas unidades nuevas, que no usan, al menos que las renten para trasladar personas a eventos particulares, situación que refleja que el transporte colectivo si es redituable y deja buenas ganancias.

Esto sucede porque los empresarios están acostumbrados a que el gobierno les conceda sus peticiones, pues coincidentemente, cada que se acerca una elección, los concesionarios del servicio público de pasajeros salen con el chantaje de que necesitan aumentar el costo del pasaje o que les den un subsidio para seguir ofreciendo ese servicio.

 

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