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Millennial ambivertida: Y su herida no se reflejó en la piel
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Millennial ambivertida: Y su herida no se reflejó en la piel

Yulsi Magaña

por LaVerdad

Millennial ambivertida: Y su herida no se reflejó en la piel

Millennial ambivertida: Y su herida no se reflejó en la piel

De niña su padre le enseñó que podría ser independiente y lograr lo que se proponga.  Ella estudió, trabajó, ahorró y consiguió su casa en una zona de clase media.

Hace unas semanas consiguió un trabajo bien remunerado que además le permite conocer personas nuevas, importantes quizá, por lo que se siente satisfecha por haber alcanzado sus metas. Al igual que muchas mujeres deseó tener a la pareja ideal y conoció a su ahora novio.

Ella siente su atención y sabe que la ama, pues de noche le llama preguntando ¿Dónde estás? A la mañana siguiente, muy de madrugada le gustaría saber qué hace, al medio día le manda un “whatsapp” y pregunta si está ocupada y si logró realizar su encargo... Y claro, saber cómo está. Aparentemente todo parece normal… pero no lo es.

Cuando él llama en la noche es porque que quiere saber ¿dónde está ella?, no por preocupación, sino porque piensa que pudiera salir con algún compañero de su edad. Y es que hace poco salió a cenar con sus compañeros de trabajo, y él le envió por lo menos unos 854 “whatsapp”, 27 mensajes de texto e hizo 9 llamadas telefónicas, solo para señalarle que no le tiene consideración por no entender lo preocupado que estaba y ella no responde. -por cierto ella se sintió fatal por dejarlo con el pendiente-.

Y cuando le manda mensajes por la mañana (todos los días) no son de esos de: ¡Buenos días princesa!, es para saber si ella no despertó tarde, porque según esta mal levantarse después de las 8:30am, claro él tiene que estar despierto desde las 5:00am para ir a trabajar y celosamente no quiere que ella duerma más que él. ¡Tonto! ¿verdad?.

Si seguimos descubrimos que el “mensajito” del mediodía no es porque esté al tanto de ella. No, es porque sabe que trabaja y ese es un lugar donde él no tiene control y por tal cada tanto le pregunta qué hace, aun cuando la interrumpa todo el tiempo.

Ante todo esto podría parecer ilógico pero ella está “enamorada” de él, y no es que sea tonta, él tiene un gran efecto de dominio sobre la joven y es tanto, que la chica, tiene miedo de hacerlo enojar y si por algún motivo él se enojara es ella quien buscaría su perdón.

Lo que ella no sabe es que sufre de violencia, no de esa que te deja un “ojo morado” como solemos ver en los anuncios de televisión, ella sufre violencia psicológica pues la insulta, humilla, cela, manipula (amenaza con suicidarse si no continúan con la relación) y si nada funciona la ignora; cuando tiene oportunidad revisa su celular, redes sociales o bolsa; le prohíbe ver a sus amigas, amigos o familiares y lo peor hace comparaciones destructivas.

Él también ejerce violencia económica al pedirle ayuda con “algunos pagos” o ser directo y exigir compartir “los puntos de Infonavit” o algo tan sencillo como impedirle gastar cuando quiere o en lo que quiere.

Lo lamentable es que esta escena la viven a diario, en el país, 30.5 millones de mujeres por parte de su pareja o cualquier otro hombre cercano a ellas.

Sin irnos tan lejos aquí en el estado más seguro, Yucatán, la cifra es alarmante, siete de cada 10 mujeres han sufrido alguna clase de violencia, de enero de 2017 a enero de 2018 se reportaron 1628 casos graves y por lo menos 10 feminicidios lo que deja tristemente al Estado en el lugar número 16 donde prevalece la violencia hacia la mujer.

No dejemos que siga creciendo este grave problema, ni mucho menos fomentarlo. Si conocemos a alguna mujer con estas características escuchemos lo que nos tiene qué decir y démosle la ayuda que tanto necesita, quizá ella aún no se da cuenta de la situación que vive y el peligro que corre.

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