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Mi humilde opinión: Hablando de tradiciones

Carlos Vivas

por LaVerdad

Carlos Vivas

Carlos Vivas

En algunos comentarios a mi columna anterior se mencionaba del peligro que ‘los fuereños acabaran con nuestras tradiciones’. Nuevamente una afirmación por demás temeraria.

Veamos primero que es una tradición. En una de sus acepciones la RAE define tradición como: ‘transmisión de noticias, composiciones literarias, doctrinas, ritos, costumbres, etc., hecha de generación en generación’. Como podemos apreciar, es con el paso de persona a persona y de generación a generación que las tradiciones se van construyendo, o sea que no permanecen inamovibles por la eternidad.

Al ser producto de una interacción social, las tradiciones se originan, se modifican y en muchos casos desaparecen, no importa si quienes son actores de ellas son o no originarios del mismo lugar, o sea no debe espantarnos que poco a poco o abruptamente una costumbre cambie

A propósito, las fiestas carnestolendas son el más claro ejemplo de esto. Nuevamente se oyeron voces que pugnaban porque el desfile carnavalesco regresara a Paseo de Montejo con la justificación de ser ‘una tradición’. En estricto sentido podría ser que sí, pero éste festejo también fue cambiando con el paso del tiempo, adecuándose a las diferentes sociedades y épocas. La ‘tradición’ no nació así como la conocimos.

Estoy seguro que con el paso del tiempo las generaciones venideras no podrán visualizar el festejo en otro lugar que no sea Xmatkuil, para ellos la tradición será llevarlo a cabo en esas instalaciones y así seguiremos al paso  de cada generación, cada una modificando, creando o extinguiendo ciertas usanzas.

Por otro lado una tradición no necesariamente está ligada a la escala de valores que rigen a una sociedad. Es sabido de las novatadas de algunas fraternidades escolares las cuales, no por ser consideradas una costumbre por sus integrantes, signifique que sea algo correcto.

En resumen, no debemos espantarnos porque las tradiciones de ahora se modifiquen con el paso del tiempo con aportes de otras sociedades o personas. Ese cambio tampoco debe afectar a la escala de valores de nuestra sociedad.

Si nos negáramos a cambiar o evolucionar entonces tendríamos que regresar a esa bonita tradición de sacrificar niños y vírgenes en los cenotes, algo que en su momento era bien visto, pero que ahora sería considerado como una completa aberración… pero bueno, esta es solo mi humilde opinión.

Carlos Vivas… esperanzado en que la lectura de esta columna se vuelva una tradición.

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