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La suerte está echada: Vecinos, los mejores vigilantes
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La suerte está echada: Vecinos, los mejores vigilantes

Carlos Ciau

por LaVerdad

La suerte está echada: Vecinos, los mejores vigilantes

La suerte está echada: Vecinos, los mejores vigilantes

La inseguridad es un mal que aqueja a todo lo ancho y largo del mundo, en mayor o menor grado, alentada por la escasa capacidad de mandos policiacos, corrupción, pérdida de valores y ambición mal enfocada.

Leía sobre la llegada de tres mil 200 agentes de la Policía Militar a Cancún, ante la sangrienta e histórica oleada de ejecuciones relacionadas con el narcotráfico que, al menos hasta el momento en que un servidor escribe, suma 437 decesos.

No es nueva la presencia de fuerzas de la Federación en Cancún, pues usualmente policías federales llegan con la misma misión y terminan haciendo lo que cualquier turista, gozar del destino, enamorar a las lugareñas, llegar tarde a las balaceras y no detener a nadie. Por favor, para eso bastan y sobran las fuerzas locales y municipales.

Además, los mandos federales tienen la insana costumbre de no pagar –aunque no así se convino- el alojamiento y comidas, arruinando a pequeños hoteleros y dueños de restaurantes y fondas.

Afortunadamente en Yucatán, pese a su cercanía no ha ocurrido lo anterior, en parte por los efectivos operativos de las fuerzas locales del orden, pero más en gran parte por sus habitantes. En Cancún, como en otros muchos lugares con intensa migración, nadie reporta nada sospechoso, aunque sepa perfectamente de qué clase y cuantos delincuentes son sus vecinos temporales. Se cumple a la perfección el famoso dicho de vive y deja morir.

No les interesa tener problemas con los vecinos, porque un día les pueden hacer una trastada y no los volverán a ver. Sin embargo, en muchas ocasiones, esta falta de colaboración con la policía deriva en asalto, violaciones y agresiones, pero como dirían en las regiones 200 para atrás, “de los males el menor””.

En regiones donde verdaderamente existe arraigo por el terruño, basta ver un vehículo de otro estado para que los vecinos estén atentos, o al ver conductas sospechosas lo reporten, porque han vivido aquí toda su vida y no quieren perder esa tranquilidad, y eso sucede desde la colonia más rica a la más pobre.

Fomentemos los valores familiares, la amistad con nuestros vecinos, y créanme, no hará falta jamás que fuerzas federales vengan a darnos la tranquilidad que tanto presumimos, y que en muchos lados es solamente una utopía.

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