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La columna maldita: Los hermanos Herrera

Ricardo Pat 

por LaVerdad

La columna maldita: Los hermanos Herrera

La columna maldita: Los hermanos Herrera

 

 Fue un gusto retornar al Teatro Pedrito, un lugar que por décadas otorgó felicidad a miles de meridanos, mexicanos, extranjeros, y quizás a algún extraterrestre. Ahí fue donde acudí a entrevistar a Andrea y Pedro Carlos Herrera, hijos del genial Wilberth Herrera (+), uno de las personalidades más importantes de Yucatán.

Don Wilberth poseía una creatividad desbordante, dando vida a personajes entrañables como Lela Oxkutzcaba y Chereque, líderes de todo un pelotón de compañeros. Mi admiración por don Wilberth me hizo fanático de sus creaciones, por lo que acudía con frecuencia cuando se presentaban exclusivamente en el Teatro pedrito. Su llegada al Canal 13 con ‘Titeradas’ los convirtió en los artistas estelares en el cierre de la década de los 80.

Siempre admiré al padre, pero también a los hijos. Pedro Carlos y Juan eran rockeros y formaron el grupo ‘Lizard’, siendo todavía niños y vaya que supieron destacar uniendo fuerzas con los hermanos Brito y el gran Miguel Pasos. Desde entonces eran músicos talentosos. Me impactaron tanto que los contraté para tocar en un evento a beneficio de un grupo parroquial.

El concierto fue un domingo en la escuela Joaquín Peón, donde decenas de chavos de las colonias Castilla Cámara, Delio Moreno, Mercedes Barrera, Melitón Salazar y otras, acudieron a disfrutar de una velada fabulosa. Años después también asistí a varias de aquellas memorables fiestas en ‘Villa Maya’, donde se daba cita la crema y neta del rock yucateco, con palomazos sensacionales donde Juan siempre impresionaba con sus solos de batería y Pedro demostraba sus habilidades con el bajo a veces, en otras con los teclados.

Imposible olvidar cuando un trío francés llegó para tocar en un selecto evento realizado en el Hotel Fiesta Americana. El baterista no pudo llegar y su lugar fue ocupado por Juan Herrera, quien acompañó sin problema alguno a los asombrados jazzistas galos.

 Juan es un master.

Andrea siempre fue mi ídolo artístico, me encantaba verla con su propio show infantil, eran divertidísimos y lúdicos. Como maestra de la escuela preescolar Fetey, donde estudiaron mis hijos, las mamás se peleaban por inscribir a sus cachorros con ella, porque aprendían más y además se divertían. Es una master Andrea.

Pedro Carlos es una de las personas más admiradas y queridas por la legión de artistas, amantes de las artes, etcétera, que reconocen su talento como músico, pero mucho más su exquisita amabilidad. Mi amigo es el director de la Orquesta Típica Yukalpetén. Pedro Carlos es un master.

Abracé a mis amigos, los apapaché, agradecí que me abrieran las puertas de ese mágico recinto, pero sobre todo, las de su corazón. Fue allá, frente al escenario del teatro Pedrito, sentados en las butacas, donde Andrea, Pedro y este servidor comenzamos una charla de amigos, con Juanito Albornoz como único y afortunado testigo.

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