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La columna maldita: Culturas alternativas
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La columna maldita: Culturas alternativas

Ricardo Pat

por LaVerdad

La columna maldita: Culturas alternativas

La columna maldita: Culturas alternativas

Mucho hay que hacer para que en los Estados Unidos Mexicanos las llamadas culturas alternativas sigan desarrollando sus propuestas ¿Por qué demonios hacerlo? Preguntaría cualquier burócrata cuya visión se limita al campo de acción de la cultura oficial. Pues la respuesta es simple, porque las culturas alternativas representan un sector con un enorme potencial cuyo aporte impulsaría el desarrollo cultural en nuestro país, aunque casi siempre las han marginado.

México cuenta con muchos factores a favor para multiplicar su potencial cultural. De entrada representa a una amplia gama de culturas diversas y un sinfín de lenguas, es uno de los países con mayor biodiversidad de nuestro planeta; su música es reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Su gastronomía ha ganado reconocimiento en todo el mundo debido  sus deliciosos sabores y ricos ingredientes; por si fuera poco, sus ruinas antiguas, incluyendo la Pirámide de Quetzalcóatl y la Pirámide del Sol en Teotihuacán, dos de las pirámides más grandes del mundo y nosotros tenemos Chichen Itzá. Los hermosos sonidos y el entretenimiento en vivo es una parte integral de la cultura mexicana.

Imaginen sumar a todo este potencial el aporte de toda esta legión de promotores, artistas, líderes sociales, directores, productores independientes de las también señaladas como culturas subterráneas. Un gran ejemplo de esto lleva años ocurriendo en San Cristóbal de las casas, la ciudad del Estado de Chiapas, un pueblo multicultural donde conviven miembros de distintas etnias, mexicanos y visitantes foráneos, enarbolando la bandera de una destacada variopinta mezcla de culturas. Allá los foros culturales independientes funcionan en perfecta mezcla con autoridades que trabajan con jóvenes de muy diversa índole social, innovando con la puesta en marcha de nuevos locales donde se fusionan el arte, la política y la divulgación, preservando además la lucha pacífica para defender los Derechos

Por supuesto que es importante que la labor de desarrollo cultural se consolidé en la capital yucateca, ya que eso impulsará el turismo, aumentando la posibilidad de convertirla en el corto, mediano o largo plazo en una real capital de la cultura. Pero también es fundamental consolidarla en los municipios, recordemos que en general, hay 15,7 millones de personas indígenas que viven en el país, esto es casi el 15% de población total, que hablan 68 lenguas diferentes.

Una cuestión a resolver que las culturas alternativas se conforman por cientos de manifestaciones a veces antagónicas, que se dan en función de la oposición o marginalidad en relación con el Estado. La mayoría son independientes y eso les permite crecer sin la necesidad de apoyos federales, estatales o municipales, por eso es clave que estas autoridades desciendan de su trono de oropel y se sumerjan en la labor de todas estas personas. No se trata simplemente de conocer, entender y prodigar recursos, se trata de dar pasos valientes hacia una integración social  que respete y dignifique los esfuerzos de artistas gays, travestis, chavos banda, grafiteros, skatos, los movimientos feministas, escritores y músicos marginados. Haciendo esto rescataremos nuestra identidad cultural ante el mundo.

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