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La caída que esperamos y no queremos

por La Verdad

Joshua Buenfil/Diario La Verdad Opinión.- Hay 148 camiones haciendo fila para que les llenen sus bidones con gasolina. Están ordenadamente estacionados en las calles aledañas. Todos saben su lugar, lo respetan, se suceden en una coreografía perfecta. Es triste ver cómo un equipo se desmorona, jamás en la vida le hubiera ido al Atlante si no radicara en Cancún, este equipo que ilusionó a propios y extraños con haber encontrado por fin un verdadero hogar, no fue más que humo que le ha costado no sólo tristezas a la afición sino un inquilino incómodo tras utilizar dinero del erario público. Hace 10 años, es decir en verano de 2007, cuando todavía estaba en la prepa, me emocioné tanto porque por fin Quintana Roo iba a tener equipo de Primera División, era la cereza en el pastel de este estado deportivamente hablando. Meses antes, Tigres de México había arribado a nuestras tierras ya siendo un grande en la Liga Mexicana de Beisbol, Pioneros de Quintana Roo nació y desde un inicio fue potencia en la Liga Nacional de Baloncesto Profesional. A partir de ese momento también tendríamos Primera División de Futbol. De primera instancia me emocionó poder ver al equipo de mis amores, Cruz Azul, ¿y por qué no? También disfruté de ver equipos como Chivas, Pumas, América y los dos de Monterrey. Atlante logró el tercer campeonato en su historia bajo las órdenes del “Profe” José Guadalupe Cruz ante Pumas de la UNAM. En el 2008 consiguieron el Campeonato de Clubes de la CONCACAF a costa de Cruz Azul, que le dio el pase al Mundial de Clubes y donde enfrentaron al mejor equipo del momento en el orbe, el Barcelona de Rafael Márquez, Ronaldinho y Messi. Pero a partir de ese momento, una sombra oscura ha acosado a la escuadra azulgrana, los torneos fueron cada vez peores y eso fue alejando cada vez más a la afición. ¿Qué esperaba el Atlante? ¿Una afición fiel? No señores, nadie en su sano juicio le va al Atlante, únicamente lo apoyaban de local contra grandes equipos de primera división, pero cuando un grande visitaba esta plaza, el estadio se volcaba de bando. Fue tan penoso su desarrollo al grado de involucrarse en problemas de descenso, finalmente en el 2014 pasó lo inevitable y ya son tres años, es decir, seis torneos los que Atlante lleva en la categoría de Plata. Actualmente es penúltimo lugar en la tabla general y a falta de cuatro jornadas está a una derrota de ser eliminado del torneo Apertura 2017. En resumen, un estadio siempre luce vacío en los cotejos de local, no hay jugadores de renombre y prácticamente por pena ajena el gobierno estatal y municipal le pringan un pequeño apoyo al mes sólo para corresponder al convenio inicial.  

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