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La bala...
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Cosmovitral por Alfredo Rodríguez

por  Alfredo Rodríguez

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Muchas son las voces que se alzan contra las autoridades por los problemas de inseguridad, no sólo por los hechos recientes en Quintana Roo, sino en todo México; todas acusan la ineficiencia policiaca e ineptitud de las autoridades, sin contar con la corrupción y la impunidad que priva en el sistema de justicia.

¿Pero quién ha puesto el dedo en la llaga del origen real de la delincuencia? ¿Cuántas familias saben en qué andan metidos sus hijos que no trabajan, que se la viven en la calle, y que aún así tienen dinero que saben que en casa no lo consiguieron? ¿Quiénes en realidad serían capaces de denunciar ante las autoridades a un hijo, un hermano, un pariente que anda en malos pasos, como sugieren muy a su estilo los Tigres del Norte en su canción “La Bala”?
Resulta es muy fácil señalar la paja en el ojo ajeno y rehusarse a ver la viga que hay en el propio. Por ello siempre me he preguntado, qué hacen esos padres de los jóvenes delincuentes cuando sus hijos llegan a casa con unos tenis que ellos no les compraron, o un celular que difícilmente podrían tener, lícitamente.

Y no se trata de eximir a las autoridades, locales, estatales y federales, de su responsabilidad para atender y proveer la seguridad que por ley están obligados a otorgar, y que castiguen a los elementos o funcionarios que tienen un estilo de vida que dista de sus ingresos. Pero también nosotros hagamos conciencia y contribuyamos con lo que nos corresponde: corrijamos desde casa a esos hijos que andan en malos pasos, con malas compañías y que se dedican a afectar a personas que trabajan día a día. Estoy seguro de que sólo desde nuestros hogares, como padres de familias, estando cerca de nuestros hijos, podremos comenzar a hacer un cambio para devolver la tranquilidad a México.

Es tiempo de que dejemos de pedir siempre a “papá gobierno” que nos resuelva los problemas, pero exijamos que acaben con la impunidad y la corrupción. Y si tenemos un hijo adicto, no esquivemos el problema, ayudémoslo a salir antes de que se convierta en delincuente.

Y como dice “La Bala”, si de plano no podemos lograr meterlos al redil, seamos nosotros mismos los que los llevemos a las autoridades, y aunque sea doloroso,“Todos sabemos de alguien que hace daño a los demás; si tu conoces un hijo igual al mío, por favor, DENUNCIA YA”.

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