Secciones
Homilía: “Pasando por en medio de ellos, se alejó de allí” (Lc 4, 30)
Influencers

Homilía: “Pasando por en medio de ellos, se alejó de allí” (Lc 4, 30)

Gustavo Rodríguez

por LaVerdad

Homilía: “Pasando por en medio de ellos, se alejó de allí” (Lc 4, 30)

Homilía: “Pasando por en medio de ellos, se alejó de allí” (Lc 4, 30)

Este domingo cuarto del Tiempo Ordinario. Ojalá que todos hayamos disfrutado la fiesta del día de ayer de la Candelaria, recordando el momento cuando José y María entraron en el templo de Jerusalén con el Niño Jesús en brazos para presentarlo, no sin antes escuchar las profecías que los ancianos Simeón y Ana pronunciaron sobre el Niño y sobre su madre María.

Tal vez compartimos ayer o todavía hoy mismo, los tamales que ofrecieron quienes encontraron al Niño escondido en la rosca de Reyes. Esas son tradiciones que transmiten grandes enseñanzas de fe, las cuales vienen desde los primeros evangelizadores de nuestras tierras.

Hoy continúa el pasaje del santo evangelio según san Lucas, que escuchamos el domingo pasado, cuando Jesús visitaba la sinagoga de su pueblo de Nazaret, donde leyó y explicó el pasaje del profeta Isaías que anunciaba la unción del Mesías y su misión de evangelizar a los pobres. Llegamos el domingo pasado al momento en el que todos los oyentes pareciera que estaban de acuerdo con la explicación de la lectura que daba Jesús, presentándose como el Cristo.

Hoy el pasaje continúa mostrando la perplejidad de muchos de los asistentes que no pueden aceptar que el hijo de José, el carpintero del pueblo, sea el Cristo anunciado por el profeta Isaías. Además, Jesús aviva aún más la molestia de su gente, anticipándose con desdén a sus expectativas de les demuestre que es el Mesías obrando algunos prodigios, de los que han escuchado que realizó en Cafarnaúm. Sin embargo, él no ha llegado para ofrecer ningún espectáculo ni a banalizar los milagros que deben ganarse teniendo fe en Dios y en Él como su Mesías. Por eso no pudo obrar muchos prodigios entre ellos, más que curar algunos enfermos.

Jesús avivó todavía más el rechazo de sus paisanos al afirmar que “Nadie es profeta en su tierra”, recordándoles la historia de los profetas Elías y Eliseo, los cuales fueron perseguidos por su gente, y que obraron prodigios, uno en Sarepta de Sidón, y el otro en favor de Naamán que venía de Siria.

Esto fue suficiente para que todos los que estaban en la Sinagoga se llenaran de ira y levantándose lo sacaran de la ciudad llevándolo hasta una saliente del monte, sobre el que estaba construida la ciudad, con el objeto de despeñarlo, “pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí” (Lc 4, 30).

Humanamente hablando, qué gran desilusión para Jesús el haber fracasado con su misión en su propio pueblo, con sus parientes, amigos y vecinos. Esto debe haber significado un gran dolor para él, que vio amenazada su vida, cuando apenas iniciaba su ministerio en públicamente. También recién nacido vio amenazada su existencia por el rey Herodes y ahora comenzando en su pueblo continuará su misión bajo el signo de la amenaza de muerte.

No debe extrañarnos a nosotros, si teniendo la mejor intención de hacer el bien a los nuestros, sufrimos el rechazo y la incomprensión de parte de quienes más nos interesan y amamos. A quien se dedica a la obra evangelizadora como sacerdote, diácono, religiosa, religioso, catequista o cualquier otra forma de servicio, no debe extrañarle, aunque duela, que otros lo valoren y en cambio los suyos no, decidiendo incluso en ocasionse permanecer lejos de Dios.

No nos dejemos “apachurrar” por los desprecios o rechazos de la gente cercana a nosotros. Vayamos adelante, pensando que algunos fracasos nos hacen bien, como Jesús lo asumió dejando un excelente mensaje. Cuidado con despreciar o infravalorar a los niños y jóvenes de nuestro entorno, pues sin que lo sepamos podemos estar frente a un futuro gran hombre o una gran mujer, en el campo religioso, social, político, científico, artístico, etcétera. No depreciemos a nadie por su origen, pues en ocasiones la pobreza es el mejor disfraz de una futura gran persona.

Ante todo Jesús ve en el rechazo de los suyos su misión universal dirigida a todos los pueblos del mundo. Recordemos que “católico” es un adjetivo que significa “universal”, y aunque no vayamos muy lejos de donde vivimos, nuestro corazón y servicio de creyentes debe abrirse a todos los hijos de Dios, aunque personalmente no sean nada nuestro, ya que por la fe los reconocemos hermanos nuestros e hijos de un mismo Padre.

Cuando tú no significabas nada para nadie, cuando nadie pensaba en ti porque aún no existías, tú ya eras alguien para Dios, quien eternamente ya pensaba en ti, pues como ser perfecto y eterno, tanto tu concepción así como tu nacimiento no podía significar un descubrimiento para el Todopoderoso que todo lo sabe. Si eso es para ti y para mí, imagínate lo que es para Jesús, Hijo eterno “nacido del Padre, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre”.

Temas

  • influencers

Comentarios

Te puede interesar