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Homilía: “Eucaristía, Pan de Vida”
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Homilía: “Eucaristía, Pan de Vida”

Emilio Carlos Berlie Belaunzarán

por LaVerdad

Homilía: “Eucaristía, Pan de Vida”

Homilía: “Eucaristía, Pan de Vida”

Cuando Jesús sació el hambre de los que lo seguían quisieron hacerlo Rey, y él se escondió para evitarlo. Cuando en cambio empezó a explicar lo que significaba su milagro, y que es seguir a Jesús en un camino que debe afanosamente recorrerse, empiezan los cuestionamientos: ¿quién se cree éste? si conocemos a su padre, y a sus hermanos.

El itinerario de la fe. De seguro que nosotros como los que escuchaban a Jesús, hubiéramos participado de la misma perplejidad. Pensemos también que en nuestro camino de fe hay cansancio, fatiga, incertidumbre y duda. Esa oscuridad en la que caminamos en la fe, el apóstol Pablo la describe diciendo que “ahora vemos como en un espejo”.

La fe es una confianza que se entrega una relación interpersonal que se establece, un compromiso que se asume, aun cuando las cosas no vayan como nosotros quisiéramos, o no se cumplen nuestros proyectos, o se esfumen nuestras ilusiones. La fe permanece “anclada en Dios”, “cimentada en Él”, “enraizada en el Señor”, como la casa construida sobre la roca, para resistir tempestades de pasiones, fracasos y contradicciones.

Dice muy bien un pensador contemporáneo: “las hojas que caen del árbol, no te preocupen, pues le servirán al mismo árbol como abono y fortalecimiento”. Ante las dificultades y retos de la vida cuando pensamos como el profeta Elías. “basta ya, quítame la vida”, es por la fe en Jesús que escuchamos también nosotros como el profeta de Dios: “Levántate y come, porque aún te queda un largo camino” (1Re 19,7).

La tentación de soluciones falsas. Cuando no logramos encontrar una solución que nos parezca adecuada y que dé satisfacción a nuestros proyectos, y creemos que Dios no nos escucha, entonces queremos sustituirlo. No nos han faltado dificultades en la familia, la política no satisface todas las expectativas, encontramos que en la misma Iglesia hay santos y pecadores y que muchas situaciones no se solucionan como quisiéramos.  El trabajo nos ha proporcionado bienestar, pero nos deja muchas insatisfacciones y es entonces cuando buscábamos las sustituciones: beber, comer, viajar, psicología, sport, técnicas orientales, coleccionistas, etc., y algunas graves como sexo y placer desenfrenado, droga, orgías, bacanales, emociones fuertes, cosas estrafalarias, etc. Expresiones de vacío, desilusión, insatisfacción y angustia existencial; uno de cuyos prototipos es el libro de Francoise Sagan: “Buenos días, tristeza”.

Algo parecido le había sucedido al profeta Elías, que había echado por la justicia, hablando claro y duro en contra de los abusos del poder, de la explotación de los pobres, luchando contra la idolatría, confrontándose con más de 400 sacerdotes de Baal, había intentado un reordenamiento de todo; y su recompensa es que tiene que huir porque los poderosos lo buscan para matarlo.

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