Secciones
Homilía: “Dios se hace en encontrar por quien tiene un corazón que ve y escucha”
Influencers

Homilía: “Dios se hace en encontrar por quien tiene un corazón que ve y escucha”

Emilio Carlos Berlie

por LaVerdad

Homilía: “Dios se hace en encontrar por quien tiene un corazón que ve y escucha”

Homilía: “Dios se hace en encontrar por quien tiene un corazón que ve y escucha”

 El Evangelio de hoy sigue la narración del domingo anterior; mientras aquella ponía el acento en la misión profética de Jesús, en esta segunda parte emerge la “suerte” que le toca al profeta, reflejando así la lectura de Jeremías: una persona que incomoda a todos y que sin embargo Dios está con él y lo salva.

Rechazan al “hijo de José”. Jesús anuncia el hoy de Dios (Lc. 4,21). Al principio se quedan admirados de su sabiduría, palabras de gracia que salían de sus labios, pero luego en vez de caminar hacia la maduración de la fe, se escandalizan sus paisanos y contemporáneos y lo rechazan.

¿Por qué razones? ¿No es éste el hijo de José? (Lc. 4,22), se preguntan entre ellos, porque Jesús era conocido en un contexto de “vida ordinaria” y de pronto se atribuye a sí mismo una misión extraordinaria.

Los que lo escuchan no logran en sus mentes armonizar la autoridad y ciencia que muestra tener delante de todos, con las condiciones sociales y familiares, humildes y normales, como habitualmente lo conocen. Por ello, se muestran reacios para aceptar lo extraordinario en uno que usa vestidos pobres y se le trata en el contexto cotidiano.

Las palabras de Jesús reivindican una autoridad que va mucho más allá de su ambiente de educación y formación; ya que su sabiduría y el anuncio que revela el designio de Dios, comportan y postula la adhesión de fe. Esta imagen “paisana” de Jesús, era muy sencilla e irrelevante, para sostener la misión de la altura que quiere atribuirse, preconcebida por el pueblo como de triunfo, gloria y éxito.

Esto se da en todas las comunidades, cuesta trabajo pensar en que el vecino o el que vive enfrente, resulte de pronto un personaje, apreciado, estimado, valorado como que es un implícito juicio en contra de los que viven a su lado; o la envidia, el egoísmo, la mezquindad, latentes en tantos corazones. De tal manera que lo diverso, lo que triunfa, lo que tiene otros horizontes, lo que asume un liderazgo, lo que transciende, se tiende a opacar, criticar, minimizar, despreciar.

Las pretensiones humanas y el don de Dios. ¡Sus paisanos querían milagros! Querían ver esos prodigios realizados en Cafarnaúm. Pretendían un trato privilegiado que superara ahí lo que se oía decir que él, en otras partes, había realizado. Que es siempre la filosofía popular y simplista del fenómeno conocido como “localismo”.

Es un fenómeno que vive todo Israel. La Teología de “la elección” había creado en ellos la convicción de una prioridad, que se deslizaba fácilmente hacia la exclusividad. Lo que Dios había regalado como un don, ellos lo habían transformado en un derecho. No era tanto “mi pueblo”, sino el pueblo que dice “mi Dios”; y esta reivindicación podía degenerar en arrogancia y exclusividad.

Los dos ejemplos que pone Jesús cuyos beneficiarios son paganos, aún en los momentos de necesidad, Israel no puede argüir derechos y manda sus profetas ahí donde su intervención es acogida con humildad como un don.

Temas

Comentarios

Te puede interesar