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EL NIDO DEL KAU: Musgo informativo
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EL NIDO DEL KAU: Musgo informativo

William Casanova
 

por LaVerdad

EL NIDO DEL KAU: Musgo informativo

EL NIDO DEL KAU: Musgo informativo

Las votaciones del año pasado dejaron a las nuevas autoridades una deuda pendiente con los lectores: frenar las calumnias y difamaciones que, con total impunidad, se difunden en las redes sociales y los mensajes telefónicos.

Como el musgo, entes de la desinformación brotaron con fuerza en la red durante 2018 para apoyar aspiraciones personales y denostar enemigos políticos. De repente, las noticias falsas mancharon la campaña electoral, a través de numerosas páginas y sitios de los que nadie fue (es) responsable.

Esa campaña sucia fue una herramienta que usaron, sin distinción, simpatizantes de los partidos políticos de todas las siglas y colores. El negocio de las noticias falsas es un fenómeno informativo que en los últimos siete años aumentó con el crecimiento de las redes sociales. Desde el año 2012 las campañas usan las redes para esconder su cara sucia; inició con los llamados “bots” y evolucionaron en una especie de institucionalización de la desinformación, con portales y sitios que promueven las noticias falsas en Internet.

Es un secreto a voces la contratación de estudiantes o egresados de carreras relacionadas con la antropología y la comunicación a cargo de los operadores políticos del patio. Los jóvenes son  invitados a trabajar de manera clandestina; nadie, algunas veces ni sus familiares, conocen su verdadera actividad.

Concentrados en cuatro paredes, con la vista fija por horas en los equipos de cómputo, ese “marketing digital” consiste en el monitoreo de las cuentas medios de información, de comunicadores, de funcionarios, de directivos de partidos políticos, de empresarios y, en general, de ciudadanos con influencia en las redes sociales.

Su misión es, con base en ese monitoreo, generar las noticias falsas en contra de todo posible contrincante político, ya que quienes contratan ese servicio son, por lo general, aspirantes a los cargos públicos que estarán en disputa en futuras elecciones, en este caso, de las intermedias de 2021 y las concurrentes de 2024.

Entre 10 y 15 mil pesos al mes, en un pago en efectivo y en un sobre para evitar huellas de la contratación laboral, se devenga en la industria de la difamación. El trabajo consiste en alimentar sitios web con información general mezclada con invento de quejas, denuncias y protestas dirigidas a blancos específicos, con base en datos fuera de contextos o no confirmados.

Yucatán cuenta con la Unidad Especializada en Delitos Cibernéticos, que depende de la Fiscalía General de Estado, así como la Unidad de Monitoreo e Inteligencia Policial, de la Secretaría de Seguridad Pública. Para que esas dependencias actúen, es necesario que los afectados interpongan las demandas respectivas, por difamación y calumnias.

Urge una regulación que frene esa práctica indebida, y al mismo tiempo muy extendida, de la desinformación con fines políticos, que encontró en el ciberespacio y en el WhatsApp una forma de sembrar dudas, manchar reputaciones e incluso afectar familias, casi sin dejar rastro de quienes arrojaron la piedra. Aunque, claro, la solución de fondo radica en la formación integral de las nuevas generaciones de comunicadores, para un ejercicio ético de su profesión.
 

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