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EL NIDO DEL KAU: Boletines de prensa Millenials
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EL NIDO DEL KAU: Boletines de prensa Millenials

William Casanova

por La Verdad

EL NIDO DEL KAU: Boletines de prensa Millenials

EL NIDO DEL KAU: Boletines de prensa Millenials

Con los cambios en los medios de comunicación, los boletines de prensa también se transformaron. De ser simples partes informativos, poco a poco incursionaron en la crónica. Hasta ahí, todo era comprensible hasta que, en algún momento perdido de la historia, también invadió terrenos que el periodismo destina a los géneros de opinión.

Fue así como los adjetivos calificativos, prohibidos por la ética en las notas informativas, se filtraron primero a cuenta gotas y luego a chorros en los comunicados de las vocerías, hasta el grado de degradar a nivel ínfimo el hecho, noticia o información de interés público. La prioridad del boletín se concentra hoy en los elogios al Príncipe o la Princesa (como dicta el llamado “lenguaje inclusivo”) en turno.

Con la crisis mundial de los medios de comunicación, los recortes de personal en la Sala de Redacción se compensaron con los boletines de prensa. Los convenios de publicidad llenaron los huecos que antes llenaban los reporteros y, con ello, los lectores dejaron de recibir información. Empezaron a consumir propaganda que no siempre cumple con los principios de la veracidad y de la objetividad.

Con la justificación “el papel aguanta todo”, las primeras mentiras públicas se reflejaron en el burdo manejo de cifras, para difundir la idea de la popularidad y la aceptación masiva del funcionario en turno.

De ese modo, en un parque donde, de acuerdo con la física y la aritmética, caben dos mil personas, el comunicado oficial daba cuenta de una asistencia de cinco mil, y al año siguiente, para superar ese impacto mediático, lo subió a seis mil, luego a siete mil y así cada año hasta los veinte mil a un ritmo tal que, en un futuro no lejano, en ese reducido espacio el comunicado dirá que asistieron cómodamente un millón de humanos. Y para justificarse, el boletín asignará la paternidad de tal conteo a un “de acuerdo con cifras de la policía”.

Si se trata de una feria, el comunicado de prensa informará de una asistencia de una multitud superior al que toda lógica pueda explicar aunque luego para la contabilidad sea imposible explicar cómo esa feria tuvo pérdidas económicas porque la avalancha de asistentes no se refleja ni remotamente tan solo en los ingresos por cobro de entrada.

Tras los números, la falta de veracidad contaminó a los hechos. Por citar algún ejemplo, un comunicado anuncia que un reloj público recupera la voz luego de 20 años de silencio pero no informa que se trata de una grabación, de una bocinita, y los lectores se quedan con la idea de una millonaria, histórica inversión en las cuerdas vocales del cronómetro público.

Dirigir un medio de comunicación impreso o digital generalmente significa confiar en un cliente único y poderoso que gasta sumas exorbitantes en publicidad con una simple advertencia: “No te pago para que me pegues”. Ese cliente es el gobierno mexicano, en sus tres niveles. El resultado es peligroso para la sociedad.

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