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EL NIDO DEL KAU: Bloqueo de cuentas
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EL NIDO DEL KAU: Bloqueo de cuentas

William Casanova

Colaborador de La Verdad Yucatán

por LaVerdad

EL NIDO DEL KAU: Bloqueo de cuentas

EL NIDO DEL KAU: Bloqueo de cuentas

En el mundo actual sobrevivo deambulando en Internet y mi primera reacción cuando surge algún imprevisto con personas cercanas, prefiero eliminarlos de mis redes sociales porque me reconozco como un imprudente y me alejo antes de causar daños de los cuales me arrepiento casi de inmediato. Asimismo, cuando leo de manera reiterativa temas o palabras que me lastiman, ofenden o castran, no lo pienso mucho: sus autores desaparecen de mis pantallas.

Por salud mental, las cuentas que alteran mi equilibrio emocional dejan de existir en la realidad virtual, no quiero saber nada de lo que publican. Pero nunca he bloqueado a nadie, ellos sí pueden leerme. Al contrario, la cuenta @xkau está bloqueada por políticos, funcionarios de los tres niveles de gobierno, comunicadores y otros tuiteros cuya existencia desconocía; supe de ellos por suerte del destino, al enterarme por casualidad que me levantaron un muro tuitero.

El miércoles 20 pasado, la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) determinó que los servidores públicos no pueden bloquear en Twitter a los ciudadanos y periodistas que los incomoden con comentarios en dicha red social. Por unanimidad, la Sala consideró que Twitter es una canal de comunicación entre funcionarios públicos y la ciudadanía.

Se estableció que la notoriedad pública no se extingue con la terminación o separación del encargo del servidor público, porque cuando un ciudadano cruza la línea que lo convierte en una persona pública, sus expresiones y actividades seguirán sujetas a un nivel de escrutinio social y a un umbral de protección menor.

Lo anterior derivó de un amparo promovido por el periodista Miguel Ángel Carmona, quien fue bloqueado por sus comentarios por el fiscal General del Estado de Veracruz, Jorge Winckler Ortiz. El gremio periodístico festejó ese fallo, un gran triunfo contra los representantes gubernamentales. En su festejo, exhibieron ejemplos de cientos de cuentas bloqueadas por servidores públicos.

Nadie recordó la otra cara de la moneda, las cuentas de ciudadanos bloqueadas por medios de comunicación, periodistas, Community Manager y hasta tuitstars. Si en esencia el periodismo es un servicio y un derecho público, el plano ético pone en el mismo nivel a comunicadores y funcionarios públicos: el mensajero tampoco debe bloquear al que piensa distinto, al que no aplaude ni festeja desinformaciones, opiniones sesgadas, a quienes luchan por un mundo libre de loros, jilgueros y focas informativos: los primeros repiten lo que ordena el que paga, los segundos cantan loas por encargo, y los terceros aplauden y justifican mediáticamente al patrono en turno

Y llego al punto crucial del jardín de los senderos que se bifurcan:

A.- ¿Deben los comunicadores (de periodistas a youtubers, pasando por todos los engendros que la mente humana sea capaz de crear) tener cuentas oficiales, ajenas a sus informaciones, opiniones y tuits personales? ¿Basta con escribir en la biografía “expresiones exclusivamente personales” para manejar con ambigüedad una cuenta que mezcla responsabilidad laboral con intereses personales?

B.- Los servidores públicos son seres que nacen, crecen, se reproducen y mueren, son seres humanos como tú y como yo. Tienen gustos propios. Tienen familia y amigos, ¿El hecho coyuntural de cobrar en el erario justifica perder para siempre su libertad personal de expresión?, ¿Pierden el derecho a la salud mental, porque están obligados a no cerrar su intimidad a usuarios (muchos de ellos creados por la vía artificial, una legión de robots informáticos)  dedicados al insulto, a la diatriba, a la guerra política?

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