Secciones
Cuentos cortos: Laboratorio de lágrimas.
Influencers

Cuentos cortos: Laboratorio de lágrimas

Lidia Sanciprián es escritora y columnista: @rsanciprian2

por Lidiasanciprián

Cuentos cortos: Laboratorio de lágrimas.

Cuentos cortos: Laboratorio de lágrimas.

Estaba condenada a ser feliz. Caro nació con una enfermedad que la hacía alérgica a las lágrimas no sólo de ella sino de las personas que la rodeaban.

Desde pequeña sabía que tenía que entender cómo se producían para transformarlas en suspiros, la respiración se convirtió en su aliada y se hizo un hábito. Sus padres sabían que Caro era distinta y no se preocuparon, sólo decidieron amarla.

(Quizás te interese: Cuentos cortos: Los aeropuertos)

Ella empezó a identificar desde pequeña aquellas cosas, situaciones o personas que le producían emociones tóxicas que eran una amenaza para convertirse en lágrimas y entonces les besaba y se alejaba.

Recordaba los días de infancia cuando las lágrimas salieron de sus ojos y su cara se inflamaba como un globo rojo; respiraba con dificultad y la comezón empezaba a invadirle, primero el rostro y luego el cuerpo, sus lágrimas eran un torrente de incomodidad por todo el cuerpo.

Entendía poco, ¿por qué los hombres lloraban? se preguntaba si sería cierto que mitigaban el dolor, igual descubrió que había lágrimas de alegría.

Entonces decidió recolectar lágrimas por el mundo de diferentes razas, culturas y lugares; las fue clasificando y las tenía bien divididas aquellas que decía eran de amor y de felicidad ocupaban envases de colores distintos.

Había de dolor, luto, un gran anaquel de amores fallidos, risas, cambio, liberación, otras producto de la guerra, hambre y una sección de las más preciadas y escasas que correspondían a las lágrimas de compasión, eran aquellas que le generaban el amor auténtico por otro ser.

Tenía un gran laboratorio de análisis, ella trabajaba con el cuerpo cubierto para evitar cualquier contacto con aquel líquido que le causaba tantas reacciones.

Empezó a probar lágrimas para curar a enfermos terminales con resultados sorprendentes; en algunos casos las enfermedades se detenían, en otros desaparecían y algunos más el amor y consuelo que daban las lágrimas llenaban de paz y tranquilidad para que el paciente descansará en paz.

Así descubrió que no había nada más sanador que el contacto profundo con el alma de otro que se expresaba con ese líquido llamado lágrima, cuando Caro lo entendió pudo tocarlas y sentirlas, desapareció su alergia, pudo llorar de alegría y donar sus lágrimas a otro corazón roto.

Temas

Comentarios