Secciones
Cuentos cortos: La sombra de la libertad
Influencers

Cuentos cortos: La sombra de la libertad

Lidia Sanciprián es escritora y columnista. Twitter: @rsanciprian2 

por Lidiasanciprián

Cuentos cortos: La sombra de la libertad

Cuentos cortos: La sombra de la libertad

Como el olor a pasto recién cortado así se respira la libertad, fresca, joven, viva…

Por momentos María llenaba los pulmones de aquella sensación que era la plenitud del momento perfecto y presente. Quería permanecer ahí, eternamente; caminaba lento, pero de pronto una sombra aparecía.

Sentía cómo avanzaba atrás de ella. Entonces empezaba a acelerar el paso y como una cascada los temores le invadían el cuerpo. La sombra le gritaba:

“¡Como buena mujer!, ¡sé buena mujer!”

Y una avalancha en el corazón la hacía huir de casa.

No sabía bien quién la perseguía. Solo sabía que tenía que correr, pero quería correr a donde estaba aquel amor prohibido que dejó hace algunos años.

La sombra no la dejaba, corría en sentido contrario.

El dolor la atormentaba. Entre más se alejaba de un hombre -pese a todos los inconvenientes- era con quien quería estar.

La sombra empezó hablar…

“No María por ahí no, ese hombre no es para ti, no es lo que nadie espera de ti, ni siquiera tú, no es digno!”

Después de correr por cuatro años empezó a faltarle el aire. Sin desearlo no podía correr más.

Apenas arrastraba los pies. Se desvaneció en el piso, perdió el conocimiento.

Cuando despertó, estaba en una llanura verde, infinita, de aquellas que le dan miedo. Estaba sola a merced de la sombra. Sin embargo despertó y sentada olió el pasto, lo comió y buscó la sombra -no la encontró-, empezó a incorporarse, vio entonces que la figura de la sombra que empezaba a crecer era generada por su propio cuerpo.

(Debes leer: Cuentos cortos: Ensayos de velorio)

¡Era su propia sombra! Todo lo que le gritaba desde niña que debía ser y hacer -pese a sus propios deseos-, era la sombra, era la voz de sus padres, de sus miedos y de sus propios demonios...

Descubrió que una dosis de pasto fresco recién cortado por las mañanas la liberaba de la sombra, desde entonces lo convirtió en su desayuno y pudo regresar a casa.

Temas

  • opinión
  • cuentos cortos
  • lidia sanciprian

Comentarios

Te puede interesar