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 Cuentos cortos: La que sigue....
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 Cuentos cortos: La que sigue....

Cuentos Cortos por Lidia Sanciprián, escritora y columnista invitada en LA VERDAD.

Twitter: @rsanciprian2

por Lidiasanciprián

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“Lo bello ya no es tan bello, lo bueno ya no es tan bueno, el rojo intenso es más bien palo de rosa y el amor que te tengo es ya un recuerdo”. Así se despertó Felipe aquella mañana, con el tormento que acom­pañaba su vida. ¿Cómo se deshacía ahora de la última enamorada que conoció en línea?, no le quería hacer daño, pero su imposibili­dad de terminar aquella relación le atormen­taba y entonces era evasivo, grosero, distante quería que ella terminara la relación

Isabel le preguntaba.

-¿Acaso ya no me amas?

-Y él respondía:

- ¡No!

Le dolía más a él que a Isabel, pensaba que éste era el infierno en vida, la imposibilidad de amar, de quedarse. Isabel como muchas era una gran mujer, ideal para un matrimo­nio, él no comprendía porque siempre a la vuelta de unos meses, aparecía otra vez ese tormento de querer huir, correr, a buscar otra con la ilusión de que la siguiente sí podría ser capaz de detenerlo.

Llegaba la noche y su adicción volvía a ganar la partida, la computadora que le lla­maba a nuevas búsquedas, cambiaba de sitios y ya podía clasificar rápidamente; las que buscaban sexo, las lastimadas, las casadas, las infieles, las ilusas que creían todavía en un golpe de suerte que les cambiaría la vida.

Estás últimas eran las que elegía porque él también pertenecía a ese grupo, guardaba la esperanza que alguien llegará a sembrar en su corazón el amor que decían existía; enve­jecer con alguien, quedarse para siempre.

El proceso siempre, el mismo, enamorar­las; su estrategia era no presionar y ofrecer un compromiso serio, esto era muy efectivo. Entre más se resistían, Felipe, más afanoso e inteligente se ponía, no había nada más excitante que el jaloneo femenino hasta que la presa finalmente se rendía y le entrega­ban su atención, amor y cuidado. Entonces apenas alcanzaba a percibirlo y empezaban las dificultades.

Aquel día Isabel también entendió por qué Felipe le decía con la ternura de un niño

- Mami te haga lo que te haga....No me dejes.

Esa frase la detuvo por un tiempo hasta aquella tarde, en que tomó sus cosas y se marchó.

Finalmente Felipe lo logró nuevamente, Isabel se fue y él escondió su dolor en una nueva página de internet.

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