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Cuentos cortos: La flor de Jamaica.
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Cuentos cortos: La flor de Jamaica

Lidia Reyes Sanciprián es escritora y columnista. Twitter @rsanciprian2   

por Lidiasanciprián

Cuentos cortos: La flor de Jamaica.

Cuentos cortos: La flor de Jamaica.

No hay dos hombres iguales, como la flor de Jamaica, a veces roja, otras vino, de pronto negra, unas té, otras agua, puede ser dulce y algunas ácida.

 

Ana era una flor que creía en el cariño curtido de todos los días sin expectativas que violentan lo espontáneo.

 

Se acercaba otra vez el 14 de febrero tan anunciado. Ella lo contaba como uno de los días amenazantes del año; aquellos a los que se había sentenciado y bautizado; aquellos días que le robaron la ingenuidad; aquellos días condenados a cargar con los sueños de todos y de nadie.

 

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Los días de festejos que se vistieron de fantasía que a veces espanta, las energías se desatan, el tráfico se paraliza y en algunos casos explotan, días a veces dulces y otras amargo.

 

Pensaba, que no hay como una jornada que no se añora nada y se recibe todo, en que se abraza lo cotidiano y se ama lo de siempre.

 

Amaba el placer de los días sencillos, los cariños simples, estar de buenas y dejar que la vida corra.

 

Así escapaba de las navidades, los cumpleaños, el festejo de las madres, los niños y deseaba ya no se inventaran más días que alteraran su adorada vida diaria.

 

Agradecía las felicitaciones con timidez y en la agenda de su vida estaba a los que debía felicitar, siempre con insatisfacción; creía que el amor y la atención no eran flor de un día.

 

Pensaba que su rareza nació cuando perdió a su novio un 14 de febrero; o quizás la Navidad que todos pelearon; o más bien el juguete que no llegó cuando lo esperaba.

 

Al final estaba lejos del estándar de lo que se debe. No vivía el amor aquellas fechas sino la preocupación de no poder dar y recibir lo que en realidad no sabía.

 

Como la flor de Jamaica.

 

La vida le sabía mejor sencilla y simple tan solo en agua; lo de siempre con los de siempre; que gran bendición pensaba es abrazar lo cotidiano.

 

 

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