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Cuentos cortos: Intercambio de almas.
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Cuentos cortos: Intercambio de almas

Lidia Sanciprián es escritora y columnista. @rsanciprian2

por Lidiasanciprián

Elisa fue buscando París y encontró un nuevo destino de vida. 

Elisa fue buscando París y encontró un nuevo destino de vida. 

“Me cautivó su mundo antes que él”, pensaba Elisa. 

Una noche de abril llegó como huésped a casa de Alain, un intercambio de casas de continente a continente; ella proveniente de América y él de París. Apenas cambiaron algunos mensajes de instrucciones para habitar por un mes cada uno en la casa del otro.

Elisa se enamoró del orden con el que Alain vivía, la ropa en los clósets estaba meticulosamente ordenada por color, los libros ordenados por autor y tema, un piano que era el centro de la casa y quizás lo que más le apasionó fueron los cuentos escritos por Alain. 

La intención de Elisa era recorrer París, pero de pronto no quería salir de aquella casa que la resguardó con gran calidez desde el primer día. A veces se sentía intrusa pues Alain no imaginaba que ella devoraba sus libros y se perdía escuchando la música que él tenía, de gusto refinado, una amplia colección de música para piano.

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Ella quería imaginar cómo sería aquel hombre cuya casa estaba rodeada de arte y cultura. Al principio se intercambiaron un par de llamadas para asegurarse que todo funcionaba en las respectivas casas. Sin darse cuenta las conversaciones prácticas se fueron tornando en intercambios de cultura, filosofía e historia. 

Pasaron de hablarse un par de veces por semana a conversar todas las noches por horas. Elisa empezó a estar más interesada en aquellas llamadas de París

El deseo mutuo de conocerse en persona, se tornó cada día más intenso. Un día Elisa decidió proponerlo, pero aquella noche Alain no contestó el teléfono, ella se preocupó, llamó a los vecinos para saber qué sucedía con su inquilino, nadie le pudo dar noticias. Aquella noche no durmió, mil ideas cruzaron por su cabeza, se refugió en los libros y la música de Alain. 

Al día siguiente se quedó dormida hasta que de pronto tocaron a la puerta, abrió y apareció Alain, se abrazaron y besaron como si se conocieran de toda la vida. 

Desde aquella noche nunca más se separaron, el amor de almas que cultivaron en aquellas llamadas interminables selló su unión para siempre.

Elisa fue buscando París y encontró un nuevo destino de vida. 

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