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Cuentos cortos: El recuerdo que libera…
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Cuentos cortos: El recuerdo que libera…

Lidia Sanciprián es escritora y columnista y escribe en LA VERDAD. Twitter: @rsanciprian2 

por Lidiasanciprián

Cuentos cortos: El recuerdo que libera…

Cuentos cortos: El recuerdo que libera…

“La mente no habla solo reproduce lo que se quedó pegado al cuerpo”, decía Josefa con mucho enojo.

 

- ¡A esta María nadie la embrujó, esas son tarugadas!

 

Entonces la madre de María preguntaba:

 

- ¿Entonces por qué se desmaya?, así nomás cuando alguien le dice ‘bella’.

 

María sólo recordaba que empezó a desvanecerse justo después de que cumplió los 15, parecía siempre segura y fuerte, su vida era envidiada por quienes la rodeaban, bonita, brillante, todo se le daba fácil.

 

Lo único que nadie comprendía y menos ella, era por qué no podía relacionarse con los hombres. Para cuando llegó con Josefa, la curandera del pueblo, ya tenía 30 años, vivía sola y poco necesitaba de los otros, siempre y cuando no se desmayara.

 

Aquella tarde visitaba a su madre cuando en la puerta un muchacho le gritó

 

-¡Bella!

 

María sintió el sopor de siempre en el rostro y luego cayó, aquel día no dudó más y decidió ir con la famosa Josefa, su madre la acompañó.

 

Después de un par de horas la curandera dio su veredicto:

 

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Mientras no recuerdes por qué la palabra ‘bella’ te duele tanto no podrás ser feliz.

 

La madre de María, interrumpió con un grito.

 

- ¡No puedo más, no puedo más!

 

Se arrodilló al lado de su hija imploró su perdón y luego afirmó:

 

-Esa palabra te la decía tu verdadero padre, el tío José, se despidió de ti a los 6 años y no lo volviste a ver. Fue mi culpa no quería se descubriera la verdad, porque hubiera sino un daño para ti, para tus hermanos y para toda la familia.

 

En unos segundos, como una cascada torrentes de recuerdos llegaron a la mente de María. Entonces comprendió todo. Por fin supo quién era aquel hombre alto de gabardina obscura que aparecía en sus sueños y le decía “bella”: su padre.

 

Con ojos de entendimiento, volteó a ver a su madre y solo dijo:

 

Gracias por devolverme el recuerdo y mi libertad.

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