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Cuentos cortos: El canario amarillo.
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Cuentos cortos: El canario amarillo

Lidia Sanciprián es escritora y columnista. Twitter: @rsanciprian2

por Lidiasanciprián

Cuentos cortos: El canario amarillo.

Cuentos cortos: El canario amarillo.

Sandra no sabía dónde despertó, empezó a oler flores sensuales que hacían más fácil respirar, abrió los ojos y frente a ella, un hombre que le decía "tranquila", “todo está bien”, “necesitas descansar”, “cierra los ojos”, le habló con la dulzura y el cariño que nunca había escuchado.

Ella obedeció, no tenía fuerzas para más, lo último que recordaba era que se desvaneció en la calle.

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Andrés se dirigió hacia una chica que le esperaba y le preguntaba:

- “Quisiera algo que me consuele y me ayude a sobrellevar la soledad, sencillo, sin complicaciones y que no sea caro”.

Cuando Sandra escuchó aquello, pensó - “lo mismo que yo necesito” - decidió continuar con los ojos cerrados para aprovechar la recomendación.

Andrés entonces dijo:

“Puedo proponerte diferentes opciones, todo depende de cuánto deseas invertir en tiempo y dinero”.

Sandra se intrigó aún más quería saber cuál era la solución que aquel hombre dulce propondría y abrió los ojos. Postrada como estaba empezó a ver frente a ella una pared colorida con empaques y objetos que primero le sorprendieron, al parecer se encontraba en una Sex Shop, y aquel hombre amable que la rescató era el dueño. 

Pasó del cuestionamiento de qué pasaría si su familia y amigos la vieran ahí, a creer en el destino, por lo menos conocer un poco aquello que su vida completa se había prohibido.

Pensaba “después de todo no debe ser tan malo, si este hombre me ayudó y algunas mujeres vienen por ayuda y no por locura.

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¿Por qué estaría mal pensar, hablar o saber algo más de lo relacionado con el sexo?”

Sin embargo se levantó, dio las gracias y salió corriendo; llegó a su casa y cuando vació su bolso encontró un pequeño regalo que aquel gentil hombre dejó: un pequeño canario amarillo.

Lo abrazo y sólo sabía que quería regresar  a buscar al misterioso hombre, una combinación de ternura y pasión de pronto despertó en ella. 

Quizás lo que había aprendido la había limitado a encontrar el amor y la protección que tanto deseó,  justo en el sitio donde nunca buscaría una mujer decente.

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