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Cuentos cortos: El amante eterno
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Cuentos cortos: El amante eterno

Cuentos Cortos por Lidia Sanciprián, escritora y columnista invitada en LA VERDAD.

Twitter: @rsanciprian2

por Lidiasanciprián

Cuentos cortos: El amante eterno

Cuentos cortos: El amante eterno

El universo confabula con tu intención más profunda. Llegó el tiempo en que aquello que llamábamos coincidencias en realidad eran deseos profundos. Isabel estudiaba arte y así conoció a Marco, recorrían museos y ambos estaban interesados en la escultura, eran capaces de mover energía y generar acontecimientos sin saber cómo.

Se encontraban en la mitad de la calle o llegaban a sitios a la misma hora, parecía que entre más se evitaban más se empeñaba el universo en juntarlos. Él tenía un pasado de compromisos por lo que no quería ninguna mujer en su vida, ella estaba sola y se refugiaba en el arte. Isabel esperaba que él partiera pronto y Marco luchaba con el deseo de verla y el anhelo de salir corriendo. Ya se habían enamorado sin siquiera tocarse o haber hablado. Ambos se encontraron por primera vez en El Bargello, museo de escultura en Florencia.

Una atracción muy fuerte los juntó; no había nada más sensual y excitante que detenerse frente aquel desnudo de Neptuno con su trinche, la pierna apenas doblada y la cadera inclinada. Terminaba la clase a las 6 de la tarde y cada uno tomaba un rumbo distinto, no así sus corazones, cada visita a un museo era un momento de excitación.

Isabel no entendía porque Marco la provocaba cuando pasaba a su lado y apenas la rozaba, ella se empeñaba en alejarse, concentrarse en la obra de arte que tenía en frente y de pronto sentía la presencia física de aquel hombre a sus espaldas. Sólo faltaba un fin de semana para que él partiera. Era jueves en la noche, Isabel se embelesaba por las calles de Florencia y sin más miró aquel pequeño bar solitario donde estaba Marco. Entró y conversaron por primera vez solos, finalmente él se atrevió a pedirle que salieran, acordaron la cita para el siguiente día terminando su clase.

Ambos durmieron poco con sus propios demonios, -cuando se llega a la década de los 50’s, los amores ya no se cocinan fácilmente-. Al día siguiente Marco desapareció, Isabel, se entristeció y al final lo agradeció. A la semana siguiente el maestro comentó que Marco adelantó su salida porque recibió una llamada de familia en la que le decían que el bebé que esperaba había nacido.

Aquel hombre había huido a Italia de un embarazo no deseado, pero en el otro continente su destino lo alcanzó. Isabel confirmó que llegan los tiempos en que ya no se puede seguir los deseos como antes, son ya tantas cadenas que atan que más vale resguardarse en el arte, amante fiel y eterno.

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