Secciones
Cuentos Cortos: El gen de la infidelidad. 
Influencers

Cuentos Cortos: El gen de la infidelidad 

Lidia Sanciprián es escritora y columnista. Twitter @rsanciprian2

por Lidiasanciprián

Cuentos Cortos: El gen de la infidelidad. 

Cuentos Cortos: El gen de la infidelidad. 

Mauricio quería parar, pero no sabía cómo, pasaba de una mujer a otra; se lastimaba.

Decidió asistir a la Clínica de  Infidelidad. Su búsqueda lo tenía cansado, se convirtió en un gran conquistador. Sabía cómo seducir. Entre más trabajo le costaba más se entusiasmaba, le generaba emoción, fuerza y salud .

Había nacido con  una variante hormonal, sintió alivio de pensar que su conducta no era  un asunto moral, sino que existía una razón física que tendría remedio. 

(Quizás te interese:  Cuentos Cortos: Laboratorio de Genes)

Era víctima de una circunstancia que existía en alrededor del 40 por ciento de los hombres, el gen alelo 334 recién descubierto, hombres que con dicha variante tienen lazos más débiles con sus parejas. Es decir que las personas que tienen este alelo suelen ser más peligrosas para una relación estable.

En realidad Mauricio descubrió que somos polígamos por naturaleza y la monogamia es un triunfo de la inteligencia.

Vivía con Julieta, una mujer a la que amaba,  tenía siete años con ella,  había superado el tiempo que científicamente era la etapa del enamoramiento, donde la dopamina alcanza sus niveles más altos, este periodo solía durar entre 3 y 4 años, es decir que su relación con Julieta ya era una decisión racional, y no producto de reacciones biológicas, ella había sido capaz de amarlo pese a sus erráticos comportamientos. 

Inició su tratamiento con medicamentos que regulaban sus funciones hormonales y  terapias que le permitían conocer su cuerpo y los patrones de comportamiento, conoció cómo estaba afectado también por el ADN de tres generaciones anteriores.

Pasaron tres años de trabajo clínico y terapéutico. Una mañana despertó y sintió la ansiada libertad que buscaba y que no era aquella que durante un tiempo creyó. Había una diferencia entre hacer lo que sus hormonas le pedían y la libertad de elegir con voluntad qué quería hacer de su vida.

Aquel día despertó y buscó a Julieta para abrazarla y con certeza decir:

- Hoy soy libre para amarte verdaderamente.

Julieta no entendió muy bien, ella de cualquier forma aprendió amar a aquel hombre víctima de su propia biología .

Temas

  • influencers
  • lidia sanciprián
  • cuentos cortos
  • columnas de opinión

Comentarios

Te puede interesar