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Cuentan por ahí: Honor a quien honor merece
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Cuentan por ahí: Honor a quien honor merece

LA NETA.- Critiquemos con bases, pero apoyemos a que el sector salud no se caiga, estamos en el mismo barco.

por Luis Sierra Martínez

Cuentan por ahí: Honor a quien honor merece

Cuentan por ahí: Honor a quien honor merece

María se levantó a las seis, cansada porque el horario de verano le robó una hora de sueño. Se bañó concienzudamente, el jabón recorrió todas las partes de su cuerpo y se talló con pasión.

Se puso el uniforme que había desinfectado y lavado en la noche, desayunó cafecito con globitos y preparó su emparedado para el trabajo. Al salir su mamá la bendijo y se quedó mirándola desde la puerta hasta después que la perdió de vista, no era para menos, su corazón estaba angustiado.

La chica se dirigió al paradero de la calle 50.

Caminó cuatro cuadras en que niños y jóvenes la insultaron y le exigieron que busque otro camino; temía que le aventaran cloro, una piedra o un huevo, como le ha pasado a otros compañeros.

En el lugar esperaba sentada una mujer, que al verla se levantó y se encaminó a la siguiente parada. María miró su reloj ignorando el despecho, faltaba una hora para entrar a trabajar, siempre llega 15 minutos antes, es muy profesional.

Vacío, pasó de largo el primer camión, no le dio parada.

Estaba sola, los que se acercaban se esfumaban al ver su uniforme. Tres camiones y dos combis pasaron de largo y no le quedó otra que pedir un Uber que le cobró 70 pesos al  O´Horán.

“Mi sueldo se me irá en Uber. ¿Por qué me hacen esto?, si me arriesgo para cuidar su salud”.

Regreso a casa le espera otra odisea, a pesar de que en el trabajo exagera en las medidas higiénicas y se lava varias veces manos y cara antes de salir, no es para menos, en su casa le aguarda su mamá.

En su trágico transitar por el mundo y nuestro espacio, el Covid-19 desnuda las almas de los pueblos y sus habitantes, y por las redes sociales percibimos una realidad que vulnera la mente, producto de verdades a medias: “Si Calderón dejó más de 200 hospitales inconclusos, ¿porque no los reparó AMLO en su primer año de gobierno?”.

Escribe un conocido en su muro de Facebook y culpa al gobierno de destinar recursos sociales en lugar de invertir en salud.

“Jamás habíamos visto un gobierno de México que actuará tan responsable y de inmediato” publica otro conocido, y enuncia el  inaugurado Hospital Militar de Temamatla y el reconocimiento de la OMS.

Las pasiones se liberan ante un sistema lleno de carencias.

Al gobierno se le señala por falta de medicamentos para niños con cáncer y recursos limitados, y si sumamos décadas de servicios saturados y lentos, falta de mantenimiento a instalaciones insuficientes, hospitales inconclusos de montos millonarios, desabasto de medicinas y corrupción en su compra, tenemos un tambaleante edificio, sostenido por pilares de hierro: sus trabajadores, los héroes contra esta pandemia.

Agreguemos las críticas que buscan desmoronar el sistema para desprestigiar al gobierno, como anunciar sin sustento hospitales rebasados o “llenos” de enfermos de “neumonía atípica” o Covid-19 disfrazado; personal médico contagiado por falta de insumos, cifras disparadas de enfermos, videos de personas contagiadas que exigen atención a las puertas de hospitales; lo que al final genera una psicosis en la población.

En un grupo, solo basta que una persona acuse a una enfermera de poner en peligro su salud, para que los demás la agredan.

Este tipo de críticas oculta el problema real y nos topamos con una percepción producto de intereses ajenos, de quienes no se ponen a pensar que sin médicos, enfermeras, camilleros y demás, de contagiarse no habría quien los apoye.

No los satanicemos por deficiencias de décadas, apoyémoslos.

Trabajadores de una clínica oficial hacían un paro en demanda de material y unos pacientes les regalaron cubrebocas y frascos de gel.

Las críticas en redes sociales no se hicieron esperar y la autoridad intervino.

Critiquemos con bases, pero apoyemos a que el sector salud no se caiga, estamos en el mismo barco. Salomón dice en Proverbios: “Fuente de vida es la boca del justo, pero la boca de los impíos encubre violencia”.

Los gobiernos trabajan a marchas forzadas, con acciones dignas de alabar: inauguración de hospitales, compra de equipos, aditamentos, material y medicinas; contratación de personal, recursos extras, investigación contra la pandemia.

Les pedimos honestidad y transparencia, y que respondan claramente a cuestionamientos de la sociedad sobre el uso de los recursos, para evitar suspicacias.

Al final, es dinero del pueblo, de quienes pagamos impuestos.

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Aun así, los recursos son insuficientes para enfrentar al virus si este se rebela, evitémoslo, no salgan de casa y dejemos de compartir información tendenciosa, los trabajadores del sector salud te lo agradecerán.

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lucasierramartinez@gmail.com

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