Secciones
Influencers

¿Cuándo volvemos a la normalidad?

por La Verdad

La Preguntería @barbiekundera   ¿Cuándo volvemos a la normalidad? El salón está casi vacío, las pocas personas que vinieron no paran de conversar sobre la tragedia del 19/S. En el aire flota orgullo, amor patrio, tristeza, enojo; alguien lee en voz alta la columna de Sabina Berman, quien anuncia el otro temblor, ese que impedirá que la pirámide del poder corrupto siga de pie. Alguien rompe el silencio: ¿Cuándo es el momento, políticamente correcto, para volver a la normalidad?

Todos callamos.

Recuerdo el día que murió mi Padre, uno de los momentos más tristes de mi vida. En la madrugada, un querido amigo llegó con una botella de Chivas, el favorito de mi Padre. Nos sirvió un trago a cada uno, incluyendo a mi Madre, y después hizo algunos comentarios graciosos sobre mi Papá. Sonreímos y agradecimos ese bálsamo de alegría entre tanto dolor y tristeza.  Volver a la normalidad le llevó a mi familia más de un año. México está de luto y "la normalidad" volverá en algún momento, es necesario recuperarla para que tanto dolor y sufrimiento nos lleve a algo más trascendente. En el libro El hombre en busca de sentido Viktor Frankl (1946) señala que “la capacidad de hombre para aceptar su destino y todo el sufrimiento que con lleva, añade su vida un sentido más profundo”. Y creo que está visión puede ser un bálsamo de consuelo para muchos. Pero, ¿a qué le llamamos normalidad? A la rutina, a esa sensación de que la muerte y la fragilidad no nos tocan; la normalidad es ir y venir confiados, dormir sin sobresaltos, postear una foto de la comida familiar o de la alegría de seguir vivos sin sentirse culpable o frívolo. Lo que no puede ser normal es la apatía o la indiferencia. La normalidad regresará, pero no será igual para todos. Los que perdieron su casa, su familia, o a un ser querido se sentirán aún más infelices y heridos siendo testigos del regreso de los otros a su vida cotidiana. Y no podemos pedirles que lo superen para que nosotros podamos estar tranquilos. ¿Qué podemos hacer? “Cuando todo se ha perdido queda el amor” dice el Dr. Frankl.  La verdad es que el amor es la meta última y más alta a la que podemos aspirar los seres humanos. “El amor trasciende la persona física del ser amado y encuentra su significado más profundo en su propio espíritu, en su yo íntimo”. Una de las ideas más hermosas de Frankl, quien sobrevivió a un campo de concentración en la segunda guerra mundial, radica en la libertad de elección, para él es la única cualidad que no se puede arrebatar. El sufrimiento es opcional cuando elegimos darle sentido a la tragedia y mantenemos una actitud amorosa frente a la adversidad. Es entonces cuando la vida adquiere propósito y sentido. Alzo la voz y digo: Podemos regresar a la normalidad, pero no olvidemos amar a quienes sufren, darles consuelo y dejarlos vivir el duelo el tiempo que sea necesario. Es preciso seguir ayudando en la reconstrucción de la manera que sea, porque quizá mañana seamos nosotros quienes necesitemos ese amor humano que nos salva del caos y del sin sentido. También en un campo de concentración, o medio de la tragedia es posible practicar el arte de vivir, aunque el sufrimiento sea omnipresente. Qué no se nos olvide. ¿O tú que piensas?  

Comentarios

Te puede interesar